Trotar bajo la lluvia

No estábamos muy seguros de hacerlo. Fuera de la casa llovía a cántaros y, si bien no hacía frío, era seguro que quedaríamos empapados. Dentro de la cama, todo era tibieza, conversación y lectura.

Pucura, Chile

Pucura, Chile

Pucura, Chile
Lago Calafquén

Por un momento la lluvia amainó, nos cambiamos de ropa y partimos, esta vez en dirección a Lican Ray. Bastó con que saliéramos de la casa para que las nubes dejaran caer una lluvia estrepitosa, exaltada por el viento. Sin ver casi nada y con la frescura del agua en el cuerpo seguimos hacia delante.

Con viento en contra, lluvia y una pendiente; no quedó más que resignarse y seguir trotando a paso suave, como si la lluvia no existiese. En el trayecto doblamos por un camino de tierra que llevaba hacia el volcán. Troté diez minutos y me encontré con un toro pastando entre los matorrales.

La bestia dejó de masticar, alzó su rostro y me quedó mirando con cara de pocos amigos. Me detuve a dos metros de él, di media vuelta y volví sobre mis pasos.

En el camino me encontré con Macarena e iniciamos el regreso a casa. Ya sin lluvia y desde la parte superior de la pendiente, pudimos ver las nubes sobre el lago Calafquén, asomando tras el follaje verde de los árboles. De regreso tuvimos el viento a nuestro favor.

19 de mayo del 2013

 

Escrito por

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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