Hace unos días regresé a Thalassus para disfrutar de una jornada de descanso pleno y dos noches de alojamiento frente al mar en Concón. Tras un año de muchas actividades y viajes necesitaba un día de autocuidado y relajación.
Alojamiento frente al mar en Concón
Esta vez la experiencia la viví junto a Vicky. Para disfrutar del día de descanso pleno llegamos por la tarde del día anterior. Comimos una cena en la terraza para luego alojar en la suite Campo Dunar. Así, poquito a poco, nos fuimos desconectando de la rutina y el ritmo más acelerado de la ciudad, disfrutando de este hermoso alojamiento frente al mar en Concón.
Un día de descanso pleno

A la mañana siguiente despertamos con la luz suave del amanecer, el sonido del mar, el canto de las gaviotas y la duna que se asomaba por nuestra ventana. Bajamos hasta la terraza y nos encontramos con Luz, quien nos estaba esperando para iniciar la jornada con una meditación.
Meditación


Nos acomodamos en la terraza, cruzamos las piernas y Luz nos indujo a la meditación con el sonido de unos cuencos tibetanos. Hace tiempo que no meditaba. Sentir el cuerpo y dejar que los pensamientos pasen es un buen ejercicio para conectar con el aquí y el ahora. Respirar y exhalar. Dejarse ir, estando ahí, en la posición de sastre. Fue una experiencia muy reconfortante.
Luego de desconectar la mente el paso que seguía era trabajar con el cuerpo.
Yoga

Luego de la sesión de meditación continuamos con una sesión de yoga con ejercicios simples e ideales para las articulaciones. Practicar yoga de cara al mar y sintiendo la brisa de la mañana fue una experiencia reconfortante.
Desayuno saludable

Tras la meditación y el yoga fuimos por nuestro desayuno saludable, el que consistía en un café a elección, un jugo natural, un paila de huevos con jamón, pan integral, fruta y dos dulces chilenos. Estaba exquisito.
El resto de la mañana quedamos libres para descansar y trabajar. Yo me quedé en la misma terraza trabajando para el blog y Vicky regresó a la suite.
Almuerzo junto al mar
Un par de horas después disfrutamos de un rico almuerzo en la terraza. Yo comí unas costillas barbecue con ensalada surtida y Vicky una carne mechada con ensalada. Acompañado de un jugo natural de frutilla y de postre un creme brulee.
Imposible no dormir una siesta luego de esa mañana de relajo y ricas comidas junto al mar.
Masajes con cuencos tibetanos

Pero la jornada de relajación no terminaba ahí. Luego de la siesta bajamos de la suite y nos dirigimos hasta la sala de masajes, donde nos dieron un masaje individual intercalado con el uso de cuencos tibetanos.
Talasoterapia con vista al océano

El broche de oro de la jornada fue la sesión de talasoterapia con vista al mar. Esta vez utilizamos la habitación con dos tinajas con agua de mar caliente, aromaterapia y música de relajación. Durante 45 minutos disfrutamos del baño en agua de mar caliente.
La sensación al salir de ahí fue de relajación total.
Cena al atardecer

Nos cambiamos de ropa y volvimos a la terraza para disfrutar del anochecer con dos pisco sour y una sabrosa cena.
El día y la experiencia de relajo no podría haber sido mejor. El día de descanso pleno era justo lo que necesitaba para renovar energías, cerrar el ciclo de año que se iba y partir el 2024 con la mejor de las energías. Luego de cenar volvimos a la suite para disfrutar de nuestra última noche de alojamiento frente al mar en Concón.




