Entre los cerros que dan forma al anfiteatro natural de Valparaíso, el Ascensor Mariposa ocupa un lugar especial en la historia urbana de la ciudad. Inaugurado el 14 de mayo de 1906, este funicular fue concebido como una solución clave para conectar el plan con las zonas altas del cerro Mariposa, en una época en que los ascensores eran sinónimo de progreso, integración y vida cotidiana porteña.
Ascensor Mariposa

Con 177 metros lineales de plano de rodadura, el Ascensor Mariposa es reconocido como uno de los más largos de Valparaíso. Su recorrido conectaba la calle Gaspar Marín con la parte superior del cerro, atravesando incluso bajo la subida Baquedano, lo que lo convirtió en una obra singular dentro del conjunto de ascensores tradicionales de la ciudad. Durante décadas, fue un medio de transporte fundamental para vecinos y trabajadores, además de un símbolo del desarrollo del cerro.
Un patrimonio hoy en pausa
Desde el año 2009, el Ascensor Mariposa se encuentra fuera de servicio, enfrentando un progresivo deterioro. A pesar de haber sido declarado Monumento Nacional, su situación ha sido compleja: proyectos de recuperación que no se han concretado y, en 2020, incluso se reportó una orden de demolición de su estación superior, lo que encendió alertas entre vecinos, gestores culturales y defensores del patrimonio porteño.
Actualmente, el ascensor no forma parte de la lista de ascensores en funcionamiento de Valparaíso. Sin embargo, su estructura, su historia y su memoria siguen presentes en el paisaje del cerro y en el relato urbano de la ciudad, recordando una época en que los funiculares eran verdaderas arterias de la vida cotidiana.
El Ascensor Mariposa hoy: memoria que se celebra en el cerro
Aunque el funicular ya no sube ni baja pasajeros, su legado sigue vivo en el barrio. Un ejemplo de ello es La Pizza del Ascensor, ubicada en Avenida Alemania 7523, cerro Mariposa, muy cerca del trazado histórico del ascensor. En su interior, el restaurante alberga una bella maqueta del Ascensor Mariposa, un homenaje tangible a este ícono patrimonial que conecta gastronomía, historia y territorio.
Además, el recuerdo del funicular también se traslada a la mesa a través de la Pizza Ascensor Mariposa, una preparación que lleva tocino, cebollín y jamón acaramelado, pensada como un guiño sabroso a la identidad del cerro y a uno de sus símbolos más queridos.
Un ascensor que sigue contando historias
El Ascensor Mariposa es mucho más que una estructura detenida en el tiempo. Es parte del relato profundo de Valparaíso, de su relación con la geografía, del ingenio de comienzos del siglo XX y de la vida de barrio que aún se respira en el cerro. Mientras se esperan definiciones sobre su recuperación, su historia sigue siendo contada, recordada y celebrada, tanto en las caminatas por el cerro como en espacios que mantienen viva su memoria, como La Pizza del Ascensor.
Porque en Valparaíso, incluso los ascensores que ya no funcionan siguen subiendo y bajando… al menos en la memoria colectiva del puerto. 🚠🍕
