Amor Porteño, amor del bueno

Valparaíso enamora, arrebata y refresca. Así le sucedió a Josefina Grau, quien solía visitar la ciudad puerto de vez en cuando, escapando un poco del frenesí de la capital. Hasta que un día el frenesí la envolvió tanto que decidió dejar Santiago y hacer una de las mayores locuras de su vida:  Dejar todo y partir tras su hijo rumbo al puerto.

Jamás imaginó tener una cafetería. No lo pudo creer cuando se lo dijeron en una lectura de tarot. Tampoco cuando se vio buscando un lugar para que su hija instalara una heladería en el cerro Alegre. Y menos cuando su hija desistió del proyecto y ella se quedó vendiendo helados artesanales en la que fuera la bodega de una panadería en un verano del 2008 o del 2009. Los años se vuelven relativos en el puerto, como los contornos de una pintura impresionista.

Valparaíso, Chile
Amor Porteño
Valparaíso, Chile
Amor Porteño
Valparaíso, Chile
Dulce Pecado

Pero ya que ahí estaba, se lo tomó en forma apasionada. Consiguió una fabricante artesanal de helados, le puso un nombre al local y buscó un nombre especial para cada uno de los sabores: Dulce Pecado (Mi favorito), Afrodisiaco y varios más. Y la gente comenzó a llegar a raudales en busca de estos helados sabrosos y creativos.

Cuando pasó el verano y llegó el otoño, comenzaron a regalar té para pasar el frío. Fue en ese momento cuando desistieron de la idea de ocupar el resto de la bodega como lavandería y jugársela por un café. Compraron mesas y espejos. No importaba que el interior del lugar fuera oscuro, pero había que multiplicar la luz con espejos de las más variadas formas, idea que Josefina replicó de sus paseos por los cafés de Venecia.

Valparaíso, Chile
Amor Porteño
Valparaíso, Chile
Amor Porteño
Valparaíso, Chile
Amor Porteño

Cuando cerró la pequeña tienda de flores de al lado, no dudó en comprar el espacio y ampliar el café. Allí fueron a parar las mesas restauradas, los espejos, una pizarra para escribir frases inspiradoras y un pequeño rincón bajo la escalera de la casa vecina para atender las urgencias de beber el helado afrodisiaco. Aunque finalmente se transformó en el lugar favorito de los niños, más que un rincón para los enamorados.

Y así quedó el Amor Porteño que conocemos hoy. A la pasión de Josefina se sumó el orden de Paola y la colaboración de las jóvenes que sirven helados, preparan cafés y atienden las mesas.

Valparaíso, Chile
Amor Porteño
Valparaíso, Chile
Amor Porteño
Valparaíso, Chile
Amor Porteño

¿La clave del negocio? Mantener un espacio acogedor, atender de manera personalizada y ofrecer productos de primera calidad. Los helados están hechos con ingredientes naturales e insumos italianos. Existe una preocupación por no utilizar plásticos, ofrecer una carta moderna con alimentos veganos o libres de gluten y tratar de comprar la mayoría de los ingredientes dentro de la región.

A casi una década de que comenzara la pequeña heladería que se transformó en café, Josefina ve con cierta nostalgia la antigua vida del barrio. “Yo era amiga de las viejitas, conversaba con ellas y me preguntaban de mi vida. Hoy eso casi no existe y es una pena”.

Consciente de que Amor Porteño es parte del proceso de cambio del barrio, siente que las cosas han ido demasiado lejos. Que ya son muchos los locales y que finalmente el cerro Alegre perdió esa vida de barrio que tanto caracteriza a los cerros de Valparaíso.

Sin embargo no todo es negativo. La llegada de Jorge Sharp al municipio ha significado cambios positivos para la ciudad. “Valparaíso está más limpio, aunque todavía hay personas que insisten en ver a la ciudad como el basurero de Chile”, opina Josefina, al tiempo que se define como una férrea opositora a la construcción de centros comerciales dentro de la ciudad, al Terminal 2 y a ese adefesio que Pinochet nos heredó como Congreso Nacional.

La pasión se expresa en los movimientos de las manos de Josefina, en el fuego del corazón atravesado por un ancla en el logo del local así como en el nombre del café. Josefina es una enamorada de Valparaíso y ese cariño lo traspasa a todos quienes visitan su local.

22 de noviembre del 2018

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Escrito por

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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