Cabalgata al volcán Maunga Tere Vaka

La última vez que anduve a caballo fue en la casa de mis tíos en la Laguna de Aculeo y en compañía de mi amigo Edwin Makuc. De esto hace más de 10 años. Hoy nuevamente me subí a un caballo, esta vez para trepar el volcán más alto de Rapa Nui, el Maunga Tere Vaka.

El trayecto comenzó en algún lugar cercano de Hanga Roa. Ahí nos reunimos un grupo de ocho personas, con quienes iniciamos la ruta de ascenso, encabezados por un joven y silencioso rapa nui que no superaba los 14 años.

Isla de Pascua, Chile
Isla de Pascua, Chile
Isla de Pascua, Chile
Volcán Maunga Tere Vaka
Isla de Pascua, Chile
Volcán Maunga Tere Vaka

Dejarse llevar por el caballo -llamado Copa-, contemplando un hermoso paisaje rural, donde las curvas de las colinas se aclaran y oscurecen a medida que pasan las nubes, empujadas por el mismo viento que acaricia tu cara, me hizo sentir una plenitud máxima.

La tranquilidad del lugar más la hermosura de un paisaje campestre que no imaginaba en Rapa Nui, me hicieron entrar en un estado de contemplación que sólo fue roto por mi afán fotográfico y el varillazo que el guía le pegó a mi caballo, haciéndome despertar y sujetar la montura al tiempo que mi cuerpo saltaba al ritmo del trote acelerado del animal.

Así, entre la contemplación, las fotografías y el trote a veces acelerado del caballo fuimos ascendiendo, hasta que apareció el mar a nuestras espaldas.

El último tramo hacia la cima el caballo lo realizó con paso lento, a más de una hora de nuestra partida. Concentrado en el animal, de pronto sentí una ráfaga de viento en la cara, levanté la mirada y me encontré con una imagen de la isla en su plenitud, llena de formas y colores que surgen desde la cima, cruzándose con los otros volcanes y dibujando una silueta única en medio del Océano Pacífico. El espectáculo era hermoso, desde este lugar se podía apreciar el mar en todas las direcciones.

Isla de Pascua, Chile
Ahu A Kivi

Nuestro descenso fue lento y silencioso. A nuestra llegada nos detuvimos en Ahu A Kivi, lugar donde se encuentran los únicos moais que están ubicados mirando hacia el mar.

Luego de más de tres horas de cabalgata estábamos exhaustos y con mucha hambre. Desde Ahu A Kivi fuimos trasladados hasta el Restaurante Kuki Varua, donde nos esperaban con un chupe de mariscos de almuerzo, acompañado de una Corona para mí y de una Coca Cola Light para Macarena.

Estábamos exhaustos, pero lo bello de la experiencia vivida compensa 100% cualquier cansancio. Realmente fue algo inolvidable.

16 de septiembre de 2012

 

Escrito por

Vivo y trabajo en Valparaíso. En mis recorridos diarios capturo fotos y tomo notas de la ciudad. En mi tiempo libre viajo a distintos lugares de Chile y del mundo. Todas estas experiencias las comparto en mi blog: Apuntes y Viajes.

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