Hay platos que resumen la esencia de una ciudad. En Valparaíso, uno de ellos es sin duda la Paila Marina, una preparación que reúne los sabores del océano en una sola fuente humeante. Y en La Hacienda de Doña Juana Ross, ubicada en el corazón del Barrio Almendral, este clásico porteño se transforma en una experiencia que combina gastronomía, patrimonio e historia.
Paila Marina en La Hacienda de Doña Juana Ross de Valparaíso

Jorge, parte del equipo del restaurante, lo cuenta con entusiasmo:
“Me vengo bajando de la lancha y aproveché de traer esta delicia, esta maravilla del puerto, del océano, que podemos deleitarnos acá en La Hacienda Doña Juana Ross”.
La protagonista de esta historia es una generosa Paila Marina que reúne algunas de las mejores bondades del mar chileno: ostiones, piure, almejas, choritos y otros productos que llegan inspirados en la tradición costera que ha dado identidad a Valparaíso durante generaciones.
Más que un plato, la Paila Marina es una invitación a recorrer el océano a través del paladar. Cada cucharada reúne sabores intensos y aromas marinos que recuerdan la actividad diaria de las caletas y mercados del puerto.
Un restaurante donde la historia también se sirve en la mesa



Pero la experiencia en La Hacienda de Doña Juana Ross va mucho más allá de la gastronomía.
Después de recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad —como la Catedral de Valparaíso, el Cementerio Nº1 o la tradicional lancha por la bahía— el restaurante aparece como una excelente parada para continuar descubriendo el patrimonio porteño.
Al ingresar, los visitantes encuentran un acogedor primer piso con mesas para compartir en familia, pareja o con amigos, además de una elegante barra donde la coctelería ocupa un lugar destacado.
Según explica Jorge, una de las particularidades del local es la recuperación de antiguas recetas de tragos que prácticamente habían desaparecido.
“Tenemos unas coctelerías que se han reciclado desde los años 30 de un libro de Olga Budge de Edwards, La Buena Mesa. Son tragos que hoy día se han perdido y los estamos recuperando; no los van a encontrar en ningún otro lado”, señala.
Esta conexión histórica no es casual. Olga Budge de Edwards estuvo vinculada a la familia Ross, y sus publicaciones gastronómicas forman parte de un legado culinario que hoy vuelve a cobrar vida en el restaurante.
El Gran Salón: patrimonio, música y encuentros

Uno de los espacios más llamativos de La Hacienda de Doña Juana Ross es su amplio salón de eventos.
Distribuido en dos niveles, el lugar conserva una atmósfera elegante y acogedora. Una gran chimenea ayuda a crear un ambiente cálido durante los meses más fríos, mientras que los fines de semana la música en vivo aporta un sello especial a la experiencia.
Desde el segundo nivel es posible apreciar la arquitectura interior del recinto y disfrutar de un espacio pensado tanto para celebraciones como para almuerzos tranquilos o encuentros familiares.
La combinación de gastronomía, patrimonio y actividades culturales ha convertido al restaurante en uno de los espacios más singulares del Barrio Almendral.
Un rincón para descubrir el Valparaíso más auténtico



La Hacienda de Doña Juana Ross se encuentra en Juana Ross 50, junto a la histórica Iglesia de los Doce Apóstoles, Monumento Histórico desde 2003.
Su propuesta busca rescatar la tradición culinaria porteña mientras pone en valor la historia de una de las mujeres más importantes de la ciudad: Juana Ross de Edwards, reconocida filántropa cuyo legado sigue presente en numerosos espacios de Valparaíso.
Así, entre una Paila Marina repleta de sabores del océano, antiguos cócteles recuperados de libros históricos y un salón donde la música acompaña las conversaciones, La Hacienda de Doña Juana Ross invita a vivir una experiencia que va mucho más allá de una comida.
Porque en Valparaíso, la historia también se cuenta alrededor de una mesa.
