Hay celebraciones que trascienden la simple conmemoración de una fecha. Son encuentros donde la música, la memoria y las personas se unen para dar sentido a un proyecto que ha logrado convertirse en parte de la vida cultural de una ciudad. Así ocurrió en La Colombina, que celebró los tres años de su reapertura con una emotiva jornada junto a Cecilia Echenique y Eduardo Peralta, en una noche marcada por el cariño del público, las entradas agotadas y el espíritu de comunidad que caracteriza a este espacio del cerro Alegre.
Ubicada en Pasaje Apolo 91, La Colombina abrió nuevamente sus puertas hace tres años con el propósito de recuperar una histórica casona y transformarla en un lugar de encuentro entre la gastronomía, la cultura y el patrimonio porteño. Desde entonces, se ha consolidado como uno de los espacios culturales más queridos de Valparaíso.
Aniversario reapertura de La Colombina
Una celebración cargada de emoción

Al finalizar el concierto, Verónica Muñoz compartió unas palabras que reflejaron el significado de esta fecha para quienes han impulsado el proyecto.

“Vivimos una experiencia con La Colombina que nos contó un poquito la historia de lo que ha significado transitar por este hogar de los 1800, que en definitiva nos ha dado tanta alegría, cultura y emoción, y que hoy nos tiene aquí de pie para seguir avanzando en un desafío que hoy en día no es tan fácil en Valparaíso”, señaló.
La anfitriona agradeció especialmente la respuesta del público, destacando que la mejor recompensa para el equipo es ver cómo los visitantes regresan una y otra vez.
“Nos emociona de verdad la respuesta de nuestro público, porque la gente viene a La Colombina, se emociona, le gusta y vuelve”, expresó.
La convocatoria superó todas las expectativas. Las entradas se agotaron con anticipación y muchas personas quedaron sin la posibilidad de asistir.
“Me daba mucho pesar decirle a alguna persona que ya no quedaban entradas”, confesó Verónica.
Compartir la mesa, compartir la experiencia
Uno de los aspectos más comentados de la noche fue el ambiente de cercanía que se generó entre los asistentes. Como suele ocurrir en La Colombina, muchas personas compartieron mesa con desconocidos que terminaron convirtiéndose en nuevos amigos.
Verónica destacó este espíritu comunitario agradeciendo la disposición de los asistentes:
“Al principio cuesta porque algunos piensan que se van a sentar con quién sabe quién, pero al final terminan amigos y muy contentos”.
Ese sentido de encuentro fue precisamente uno de los ejes de la celebración. La Colombina no solo busca ofrecer espectáculos y gastronomía; también pretende recuperar la conversación, la convivencia y los rituales sociales que muchas veces parecen perderse en la vida moderna.
Recuerdos para una noche especial

La velada incluyó además diversos gestos simbólicos. La artista Alexandra creó especialmente para la ocasión un recuerdo inspirado en el histórico arlequín que identifica a La Colombina desde sus primeros años.
Los asistentes recibieron pequeños obsequios en formato de llavero o imán, diseñados para recordar esta celebración de los tres años de reapertura.
También hubo presentes para los invitados de honor. Cecilia Echenique y Eduardo Peralta recibieron libros dedicados a Valparaíso, entregados por Marcela —socia y propietaria de la casa— junto a Carmen Luz, fundadora del proyecto original.
Entre los títulos obsequiados destacaron publicaciones ligadas a la historia y la identidad porteña, un homenaje que conectó el arte de los músicos con la ciudad que los recibió.
Un espacio para resistir desde la cultura

Rodrigo Díaz también tomó la palabra para reflexionar sobre el significado que ha adquirido La Colombina durante estos años.
“Estamos muy felices de estos tres años. Ha sido una tarea extraordinaria que ha hecho Verónica, con la compañía y complicidad de muchas personas que han hecho posible este proyecto hermoso”, señaló.
Para él, La Colombina representa mucho más que un café o un centro cultural.
“Es una forma de resistir a los poderes de este tiempo. Acá se recupera la comunión, la comunidad y el encuentro, y eso es fundamental en una era tan tecnologizada”.
Recordando las antiguas peñas culturales, destacó que el proyecto ha buscado precisamente recuperar esos espacios donde las personas se reúnen para conversar, escuchar música y compartir experiencias.
“La Colombina ha pretendido ser un espacio de encuentro, un espacio para que recuperemos ciertos hábitos y ciertos rituales”.
Finalmente, invitó a seguir participando de las múltiples actividades que continuarán desarrollándose durante el año.
Una noche mágica



La emoción también estuvo presente en las palabras de Cecilia Echenique, quien manifestó su gratitud por la recepción del público porteño.
“Aquí estamos en La Colombina y ha sido una noche mágica, con un público cariñoso, precioso, lindísimo. He disfrutado como nunca”, comentó.
La cantante cerró su mensaje con una declaración sencilla y emotiva:
“Un cariño a todos aquí en Valparaíso eterno”.
Más que un aniversario

La celebración de los tres años de reapertura confirmó algo que muchos ya sabían: La Colombina se ha transformado en mucho más que un restaurante o un espacio cultural. Es un lugar donde las personas se encuentran, donde nacen nuevas amistades alrededor de una mesa compartida y donde la música, la literatura y la conversación siguen teniendo un lugar privilegiado.
En tiempos donde la prisa parece dominarlo todo, la casona de Pasaje Apolo 91 continúa demostrando que todavía existen espacios para detenerse, escuchar, compartir y construir comunidad.
Y esa, quizás, fue la verdadera celebración de la noche. No solo los tres años de reapertura de La Colombina, sino la confirmación de que su sueño sigue más vivo que nunca.





