Valparaíso es una ciudad que se descubre caminando. Sus cerros, pasajes y miradores invitan a perderse entre escaleras coloridas, arquitectura patrimonial y vistas inolvidables de la bahía. Uno de los lugares más fotografiados por los visitantes es la Escalera Piano, ubicada bajo la Iglesia Luterana en el cerro Concepción. Llegar hasta ella es también una excusa perfecta para recorrer algunos de los rincones más emblemáticos del puerto.
Desde la estación Bellavista al corazón del plan

El recorrido puede comenzar en la estación Bellavista del Metro de Valparaíso. Desde allí basta atravesar la Plaza de la Ciudadanía y caminar por la calle O’Higgins hasta llegar a la tradicional Plaza Aníbal Pinto, uno de los puntos neurálgicos del plan porteño.

En lugar de subir directamente al cerro Concepción, el paseo continúa por la calle Esmeralda. A solo un par de cuadras aparece uno de los hitos urbanos más reconocibles de la ciudad: el Reloj Turri. Justo a su lado se encuentra el acceso a la planta baja del Ascensor Concepción, uno de los funiculares históricos de Valparaíso.
Ascensor Concepción y Paseo Gervasoni

Tomar el ascensor es parte del encanto de la experiencia. Durante el ascenso se abre una hermosa vista hacia el Reloj Turri, la bahía y el puerto, donde a veces incluso se pueden observar cruceros atracados.

Al llegar a la estación superior, el visitante se encuentra en el Paseo Gervasoni, un mirador privilegiado con panorámicas hacia el plan de Valparaíso y su costa. Es un lugar ideal para detenerse unos minutos, tomar fotografías y disfrutar del paisaje.
Paseo Atkinson: uno de los miradores más bellos del cerro

Desde el Paseo Gervasoni se puede volver hacia la salida del ascensor y doblar a la derecha para tomar la calle Templeman. Luego, en la esquina, se gira a la izquierda por la calle Papudo, que conduce hacia otro de los miradores clásicos del cerro Concepción: el Paseo Atkinson.
Para llegar hay que doblar por la calle Concepción y seguir por un pequeño pasaje que conduce hasta este encantador rincón del barrio patrimonial. El Paseo Atkinson se caracteriza por su hilera de casas de colores, que enmarcan un mirador con vista hacia el centro de la ciudad y los cerros que rodean Valparaíso.
La famosa Escalera Piano

Desde el Paseo Atkinson el recorrido continúa caminando unos metros más hasta encontrarse con la parte superior de la Iglesia Luterana de Valparaíso. Justo debajo de esta iglesia se encuentra la famosa Escalera Piano, uno de los puntos más fotografiados por turistas que visitan el cerro Concepción.
La escalera, pintada como si fuera un teclado gigante, se ha convertido en una parada obligada para quienes recorren el barrio patrimonial y buscan una postal distinta del puerto.
El final perfecto: comida mexicana en Cerro Alegre

A solo unos pasos de la Escalera Piano se encuentra una excelente opción para terminar el recorrido. Basta bajar por la calle Beethoven hasta llegar a Almirante Montt y doblar a la derecha. Allí aparece un edificio colorido con un gran mural exterior: Los Chiles Mexicanos.

Ubicado en Almirante Montt 249, justo al lado del límite entre el cerro Concepción y el cerro Alegre, este restaurante se ha ganado un lugar entre quienes recorren el sector gracias a su terraza con vista a la calle, su ambiente colorido y su variada carta de comida mexicana.

En nuestra visita probamos una de las últimas incorporaciones del menú: el Costillar a la Mexicana, un plato abundante que consiste en un kilo de costillar blando servido sobre una cama de nachos, acompañado de guacamole, pico de gallo y salsa ácida. La mezcla de sabores es intensa y muy sabrosa, ideal para comer con las manos y compartir mientras se descansa después de caminar por los cerros.
Un paseo que resume el espíritu porteño

Este recorrido —desde el plan de la ciudad hasta los miradores del cerro Concepción— permite descubrir en pocas cuadras ascensores históricos, miradores, arte urbano y gastronomía, elementos que hacen de Valparaíso una ciudad única.
Y como suele ocurrir en el puerto, el paseo termina mejor alrededor de una buena mesa.
