Durante la segunda mitad del siglo XIX, Valparaíso experimentó una profunda transformación urbana y social. El auge económico del puerto atrajo a inmigrantes extranjeros y a jóvenes provenientes de distintas zonas del país, todos en busca de oportunidades ligadas al comercio y a la actividad marítima. Este crecimiento acelerado otorgó a la ciudad un carácter cosmopolita, visible tanto en su arquitectura como en el desarrollo de su infraestructura urbana.
En ese contexto se levantaron edificaciones de dos y tres pisos inspiradas en modelos europeos, se realizaron obras de pavimentación, se excavaron cerros para ampliar la zona plana y se crearon nuevos espacios públicos. El barrio El Almendral se consolidó como uno de los principales polos urbanos de la época, acogiendo instituciones religiosas, comerciales y sociales que definieron su trazado y proyección futura.
La Iglesia de los Doce Apóstoles
Uno de los hitos más relevantes de este proceso es la Iglesia de los Doce Apóstoles. Ubicada en la actual Avenida Argentina, en el límite oriente de la ciudad y junto al pasaje Juana Ross, esta obra de carácter monumental comenzó a construirse en 1869, bajo el diseño del arquitecto Juan Eduardo Fehrman. Su emplazamiento estratégico la convirtió en un punto de referencia dentro de la extensa avenida, articulando la vida urbana y comercial del sector.
La implantación de la iglesia sobre un predio de forma irregular responde de manera coherente al paisaje urbano del Almendral, integrándose de forma natural a su entorno. Más allá de su valor arquitectónico, el edificio fue testigo de momentos clave de la historia nacional: durante la Guerra del Pacífico funcionó como hospital de campaña, recibiendo a los heridos que llegaban al puerto de Valparaíso.
La Hacienda de Doña Juana Ross



Hoy, la Iglesia de los Doce Apóstoles sigue siendo un referente patrimonial y simbólico del barrio. A su costado, en calle Juana Ross, se emplaza La Hacienda de Doña Juana Ross, un restaurante que ha sabido integrarse a este entorno histórico, rescatando la tradición porteña desde la gastronomía y el encuentro social. La cercanía entre ambos espacios permite experimentar el patrimonio no solo como un vestigio del pasado, sino como parte de la vida cotidiana del Valparaíso actual.
Recorrer este sector del Almendral es comprender cómo la historia, la arquitectura y las nuevas experiencias conviven en un mismo espacio. La Iglesia de los Doce Apóstoles y su entorno inmediato continúan contando la historia de una ciudad que creció mirando al mundo, sin perder su identidad.
