En Valparaíso, entre el bullicio familiar del Barrio Almendral y las murallas centenarias de la histórica Parroquia de los Doce Apóstoles, La Hacienda de Doña Juana Ross se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan buena comida, tradición y un ambiente cálido. Si bien el restaurante es conocido por sus menús caseros y sus contundentes parrilladas, hay un tesoro gastronómico que seduce a quienes llegan a media mañana, en la tarde o simplemente con ganas de algo rico: sus sándwiches clásicos y las tablas para compartir.
Sándwiches en La Hacienda de Doña Juana Ross, Valparaíso

Jorge Ugarte, administrador y dueño del restaurante, lo resume con naturalidad: “Son una gran opción para compartir o para comer al desayuno, en la tarde o también almorzar”. Y basta ver salir los platos desde la cocina para entender por qué. La carta incluye los sándwiches más tradicionales de la cocina chilena, preparados con esa mezcla entre simpleza y sabor casero que distingue a La Hacienda de Valparaíso. El Chacarero, fresco y contundente, es uno de los favoritos; pero la variedad es amplia: merluza a la chilena, Barros Luco, Churrasco, Lomito Italiano y más. Sándwiches ideales para acompañar con una cerveza bien fría y dejarse llevar por la atmósfera porteña del lugar.
Tablas en el Almendral

Para quienes disfrutan compartir, las tablas de La Hacienda son una apuesta segura. Una de las más solicitadas es la tabla para dos personas, que incluye lomo, verduras salteadas, tomate, palta, papas, aceitunas y ese aire casero que convierte un picoteo en una experiencia. Jorge recomienda acompañarla con un refrescante Aperol, perfecto para esas tardes de conversación larga lejos del ruido de la ciudad.



La Hacienda de Doña Juana Ross abre todos los días entre las 10:00 y las 19:00 horas, con planes de extender el horario un día a la semana —una señal de que la demanda sigue creciendo y de que el público disfruta de su propuesta diversa y accesible. Es un espacio para quien quiera relajarse, almorzar, compartir o simplemente sentarse a disfrutar un sándwich clásico bien hecho.
“Todo esto y mucho más lo puedes encontrar acá”, dice Jorge. Y al recorrer el restaurante, con su arquitectura patrimonial, su ambiente familiar y esa mezcla de tradición porteña que asoma en cada plato, queda claro que no exagera. La Hacienda de Doña Juana Ross es, en esencia, un refugio de sabores cotidianos, bien preparados y servidos con cariño.
