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París: Un paseo por avenida de La Ópera hasta el Puente Nuevo

París, día 2: Acompañanos en un recorrido desde la avenida La Ópera hasta el Puente Nuevo, pasando por el Louvre

Nuestro segundo día en París bajamos del departamento, salimos por la pesada puerta de entrada y caminos desde la avenida de La Ópera al Puente Nuevo. Era temprano y la ciudad ya lucía activa con sus calles en movimiento. Las personas circulaban en todas direcciones, el tráfico vehicular era fluido y el escenario era esta avenida rodeada de edificios de 6 pisos, con tejados donde se asomaban pequeñas ventanas y un poco más arriba hileras de chimeneas.

Una caminata matutina por París

Johana de Vive París Voila nos explicó que el diseño de estos edificios responden a una renovación urbana impulsada bajo el gobierno de Napoleón III, tarea encomendada a Haussmann y que consistió en ampliar las avenidas de la ciudad, echar abajo los viejos barrios medievales y normar la construcción de este tipo de edificios; normativa que se respeta hasta el día de hoy y que le da, en buena parte, esa identidad tan especial a París. 

Otro dato entretenido es que las pesadas y enormes puertas de estos edificios, que tan bien aparecen retratados en Emily en París, tienen ese tamaño porque originalmente estaban pensadas para que entraran los caballos con sus respectivas carrozas.

Avenida La Ópera y el Museo del Louvre

Avánzanos por la avenida de la Ópera, dejamos atrás el Palacio Garnier y nos internamos por uno de los pórticos del Louvre. Entonces el escenario cambió por completo, el ruido propio de la ciudad disminuyó considerablemente y se abrió un enorme espacio rodeado por la estructura del Museo, con una gran explanada coronada por una pirámide de vidrio que emergía desde el suelo. Los habitantes de París circulaban entre los pórticos sin prestar mayor atención, pero los turistas nos deteníamos fascinados antes el bello escenario. 

Si afinabas la mirada, desde ahí se podía distinguir el Arco del Carrusel, el obelisco egipcio de la Plaza de la Concordia, el Arco del Triunfo y un poco más allá la Torre Eiffel. ¡Estábamos en París y nuestro viaje recién comenzaba!

Pasamos junto a la Pirámide del Louvre y nos dirigimos a un nuevo pórtico, el que nos conduciría hasta la orilla del río Sena, desde donde pudimos apreciar a mano derecha el Museo de Orsay, una antigua estación de trenes que guarda uno de los mayores tesoros impresionistas del mundo y la torre Eiffel. A mano izquierda se asomaba la Isla de la Cité, donde se ubica Notre Dame, y el Puente Nuevo; curiosamente el más antiguo de la ciudad. 

La Rivera del Sena: El Puente Nuevo

Atravesamos el Puente de Las Artes, bajamos por una escalera y continuamos caminando junto al río y algunas embarcaciones adaptadas como casas o restaurantes. A la altura del Puente Nuevo volvimos a subir y finalmente lo atravesamos a paso lento, disfrutando del paisaje y sintiendo el viento frío en el rostro.

Pasamos por la esquina de la isla de la Cité, alcanzamos a ver la estatua ecuestre de Enrique IV, derribado para la revolución francesa y posteriormente restaurado por Napoleón y nos devolvimos hasta el departamento. Por la tarde volveríamos cerca de ahí a la Plaza de los Vosgos  y Notre Dame

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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