La primavera en Valparaíso es un momento mágico, y pocos lugares la celebran mejor que el Cerro Alegre, un barrio que combina el colorido de sus jardines con la rica historia de la ciudad. Ubicado sobre el centro político y financiero de Valparaíso, Cerro Alegre despliega su arquitectura, estrechos callejones y vibrantes escaleras como un tesoro listo para ser explorado. Su nombre se remonta al siglo XIX, cuando los jardines de los inmigrantes ingleses que habitaron el sector lo embellecieron con vegetación exótica y flores que aún enmarcan sus caminos.
Primavera en Cerro Alegre

Recorrido por un barrio encantador
Inicia tu paseo en la Plaza Sotomayor, el centro neurálgico de Valparaíso, desde donde puedes tomar el ascensor El Peral para comenzar a ascender por Cerro Alegre. Este ascensor, construido en 1902, es un ícono en sí mismo, transportándote al corazón del cerro. Al llegar al Paseo Yugoslavo, una impresionante vista de la ciudad y el océano se abre ante ti, acompañada de la Plaza Joaquín Edwards Bello.
Desde allí, explora la calle Miramar, un rincón que aún guarda la esencia porteña, pasa junto a la Casa Crucero, y continúa hacia calle Lautaro Rosas, una arteria llena de historia y hogar de hermosos jardines. Aquí, puedes detenerte en el jardín del Zero Hotel, una joya oculta del cerro.
Zero Hotel: El Broche de Oro para una Tarde de Primavera
Una antigua casa de 1880 transformada en un espacio hotelero de ensueño, el Zero Hotel invita a sus visitantes a disfrutar de la mágica simplicidad de los jardines escalonados y la arquitectura centenaria. La terraza del hotel ofrece vistas eternas del Océano Pacífico, y es imposible no sentirse transportado a otra época mientras se observa la llegada y partida de barcos en la bahía de Valparaíso.
Durante el atardecer, puedes saborear un Aperol Spritz, un Ramazzotti o un clásico pisco sour, acompañado de una pizza o una tabla deliciosa. El ambiente se completa con el canto de las aves, el aroma de las flores y la suave brisa marina. Lo mejor de todo es que este rincón no es exclusivo para los huéspedes del hotel; cualquiera puede disfrutar del jardín escondido de Cerro Alegre. Basta con llegar a Lautaro Rosas 343, tocar el timbre y descender por la escalera bajo el grabado del artista Loro Coirón para encontrarse con este oasis.
La primavera en Cerro Alegre es, sin duda, una invitación a perderse en su encanto y a disfrutar del privilegio de un lugar que celebra la historia, la naturaleza y la cultura porteña.










