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Un día en Luang Prabang, Laos

Un día en Luang Prabang: Ronda limosnera de monjes, mercados, templos, cafés y atardecer junto al río Mekong

Calle de Luang Prabang
Calle de Luang Prabang
Navegando el Mekong
Navegando el Mekong

Una de las cosas que más me gusta de viajar es poder caminar por lugares nuevos, escuchar otros idiomas y sentir otros sabores. Y si el lugar al que llego se puede recorrer a pie, mucho mejor. Acá les dejo el itinerario de un día en Luang Prabang, Laos, una de mis ciudades favoritas del Sudeste Asiático.

La ronda limosnera de monjes

Madrugada en Luang Prabang
Madrugada en Luang Prabang

Despertamos a las cuatro de la mañana, nos duchamos y salimos a las calles oscuras de Luang Prabang. Avanzamos casi a tientas y nos encontramos con un grupo de mujeres que se acercaron ofreciendo tiestos con comida. Compramos uno y nos condujeron hasta la vereda, donde había alfombras y pequeños cojines. Nos invitaron a tomar asiento. 

De a poco fue llegando más gente, primero a pie y luego en tuk tuks y camionetas. Hacía mucho frío. Cuando las luces del alba comenzaban a aparecer sobre la ciudad la calle se encontraba llena de gente, tanto de vecinos devotos como de turistas curiosos.

Ronda limosnera de monjes
Ronda limosnera de monjes

Tras casi una hora de espera aparecieron los primeros monjes con sus túnica naranjas y cargando recipientes donde depositaban la comida que les entregaban los fieles y los turistas. Cientos de monjes circularon a paso rápido delante de nuestras incrédulas miradas. La mayoría de ellos eran jóvenes, incluso niños, quienes apenas se detenían para recibir la ofrenda y luego seguían caminando. Fue algo sobrecogedor.

El Mercado de Abastos

Mercado de Abastos
Mercado de Abastos

Tras la ronda limosnera, con mucha hambre y frío, partimos en busca de un lugar para desayunar. En el camino nos encontramos con el Mercado de Abastos, una feria al aire libre donde vendían frutas y verduras locales, baguettes, pescados y pollos, carne de vacuno y platos preparados. Atravesamos la feria y llegamos hasta un pequeño puesto donde compramos una sopa de noodles con carne de vacuno para desayunar. Estaba maravillosa. Lentamente el frío y el hambre se fueron en retirada.

Rumbo al Wat Xieng Thong

Río Mekong
Río Mekong

Ya más repuestos, comenzamos a caminar hacia el principal templo de Luang Prabang, el Wat Xieng Thong. Así llegamos hasta el río Mekong: Un gran brazo de agua de color café que se extendía entre las montañas boscosas y era surcado por algunas embarcaciones largas y coloridas. Junto al río se levantaban terrazas de restaurantes y cafés. Ahí nos detuvimos un momento. Macarena pidió un cortado y yo un chocolate caliente. Delante de nosotros el Mekong seguía descendiendo lentamente, como desde el principio de los tiempos.

Wat Xieng Thong
Wat Xieng Thong

A paso relajado, disfrutando de la vista al río Mekong y de las casas con estilo francés de Luang Prabang, llegamos hasta las escaleras que conducían al Wat Xieng Thong. Subimos los peldaños y nos encontramos con un complejo de varios templos.

Dentro y fuera de ellos se notaba gran prolijidad en el diseño de dibujos y hermosos mosaicos, entre los que destacaba «El árbol de la vida».

Capilla funeraria y carro mortuorio
Capilla funeraria y carro mortuorio

En otro recinto descansaba un enorme carro mortuorio, cuya parte delantera estaba tallada con el rostro de serpientes con sus colmillos al aire. Al lado de esta estructura había gran cantidad de figuras de Buda en posición erecta y con las manos en los costados. La decoración exterior de la capilla funeraria estaba compuesta por imágenes en relieve del Ramayana.

Una parada en Café Le Banneton

Café Le Banneton
Café Le Banneton

De regreso al centro de Luang Prabang nos encontramos con un café francés llamado Le Banneton, donde disfrutamos de unos deliciosos baguettes con mantequilla y café.

Ascenso al Monte Pusi

Monte Phu Si
Monte Phu Si

Continuamos por calle Sisavangvong. En el camino me fui tomando fotografías de las bellas construcciones hasta que llegamos a las faldas del monte Phu Sí. Subimos caminando hasta la cima, donde había una hermosa vista de la Luang Prabang, el río Nam Khan y las montañas boscosas.

Cuando comenzamos el descenso nos encontramos con varias figuras dispuestas en medio de una abundante vegetación. El vuelo de mariposas de colores y las hojas que caían de los aires le daban un aspecto onírico a la situación. Así llegamos hasta la huella de Buda, un enorme pie plasmado en la piedra.

Luang Prabang
Un día en Luang Prabang

Llegando al plan de la ciudad llegamos a una escuela budista. Desde las puertas y ventanas se divisaba a los monjes sentados en los pupitres. Atravesamos la escuela y por un estrecho callejón regresamos a calle Sisavangvong, donde flameaban las banderas de Laos y el Partido Comunista.

 Museo del Palacio Real

Museo del Palacio Real
Museo del Palacio Real

El Museo del Palacio Real era un recinto enorme, con varios patios, un templo, el palacio propiamente tal, una pileta con peces y un teatro. El lugar que encontré más interesante fue la ex-residencia de los reyes de Laos. Ahí visitamos los grandes salones y las habitaciones reales. La decoración y los muebles llamaron mi atención. Sólo me quedó la duda a lo que sucedió con los reyes. 

Tras un día que comenzó a las cuatro de la mañana para ver la ronda limosnera de monjes y que siguió con una caminata al borde del río Mekong, visita a templos, ascenso un monte sagrado y un paseo por el Palacio Real, estábamos exhaustos.

Atardecer junto al Río Mekong

Atardecer en el río Mekong
Atardecer en el río Mekong

A eso de las cuatro de la tarde arrastramos nuestros pies hasta un restaurante colindante con la rivera del Mekong. Pedimos una Beerlao, una pizza en masa de baguette y nos tendimos en nuestras sillas a esperar el atardecer, uno de los más bellos que he podido presenciar, con las montañas boscosas de fondo y el río Mekong surcado por embarcaciones. Fue el cierre perfecto para un día en Luang Prabang que sería inolvidable.

DATOS PRÁCTICOS

  • Ronda limosnera de monjes: Todos los días, entre seis y siete de la mañana en la calle Sisavangvong.
  • Entrada a Wat Xieng Thong: 20.000 LAK ($1.250) (2 USD)
  • Entrada a Phu Si: 20.000 LAK ($1.250) (2 USD)
  • Entrada al Museo del Palacio Real: 30.000 LAK ($1.850) (3 USD)

13 de junio del 2014

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Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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