Pelourinho mágico, cuando la ciudad te envuelve

Abrí los ojos en una pequeña y acogedora habitación con vista a los tejados de Pelourinho, sentí la brisa del ventilador en el techo, inhalé profundo y me sentí feliz. Amo la sensación de amanecer en un nuevo lugar por conocer.

Salvador de Bahía, Brasil
Hotel Bahiacafé
Salvador de Bahía, Brasil
Hotel Bahiacafé
Salvador de Bahía, Brasil
Hotel Bahiacafé

Al salir de la habitación respiré el aire cálido de Salvador de Bahía. Desayuné de manera exagerada (Como suelo hacer cuando sé que esa será mi comida más potente del día) y me fui a recorrer el sector a paso lento. Esta vez decidí estar más días en la ciudad, precisamente para evitar la prisa y llamar a la tranquilidad de los tiempos, la toma de fotografías y la escritura.

Salvador de Bahía, Brasil
Catedral Basílica do Sao Salvador
Salvador de Bahía, Brasil
Largo Cruzeiro do San Francisco
Salvador de Bahía, Brasil
Largo Cruzeiro do San Francisco

Salí del Hotel Bahiacafé, pasé por “Praza da Sé”, pasé junto a la “Catedral Basílica do Sao Salvador” y me dirigí al “Largo Cruzeiro do San Francisco” siguiendo el llamado de la música y un grupo de negros que practicaba capoeira. A estas alturas, este arte marcial de origen afrobrasileño, se mezclaba con el ejercicio del turismo. Entre práctica y práctica de danza, los jóvenes invitaban a hacerse una fotografía con ellos y, si te sorprendían registrando sus acrobacias al ritmo de la música, amablemente te acercaban un tarro para que pagues por el espectáculo.

Como telón de fondo a la danza de negros y turistas se levantaba la “Igreja e Convento do Sao Francisco”, delante de ella una cruz inquisidora y alrededor hermosas casas coloniales de variados colores. Bajo mis pies, el piso de adoquines terminaba de cerrar un escenario envolvente, cautivador e histórico.

Salvador de Bahía, Brasil
Rua Portas do Carmo
Salvador de Bahía, Brasil
Rua Portas do Carmo
Salvador de Bahía, Brasil
Largo do Pelourinho

Dejé un par de reales en el tarro de los danzantes y continué mi camino por “Rua Portas do Carmo”. Qué calle más hermosa. A las fachadas coloniales se sumó uno de los accesos a la Facultad de Medicina con dos figuras que observaban desde lo alto el trajín de turistas, vendedores y vecinos que circulaban entre pinturas, restaurantes y tiendas de souvenirs.

Otra vez el paisaje tenía esa capacidad envolvente que tanto me gusta para hacer fotografías. No alcancé a caminar dos cuadras cuando me encontré con el cuadro perfecto. Ya estaba dentro de aquella imagen que años atrás vi en Pinterest y que me sedujo hasta hacerme viajar acá.

Al final de la calle se alcanzaba a divisar la “Igreja do Rosário dos Pretos” con sus dos torres de celeste eléctrico. A cada paso el paisaje se iba abriendo más, hasta que llegué a “Largo do Pelourinho”. A estas alturas estaba rodeado de calles, casas coloniales e iglesias. Feliz, me senté bajo la fachada del “Museu Dacidade -Acervo Diversificado- Cultura Baiana e Africana” y me quedé disfrutando del paisaje. En momentos así, no tengo nada más que pedir, solo disfrutar el momento y dejarme llevar por la magia de  la ciudad.

2 de enero del 2019

 

Escrito por

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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