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Tres caballos en Anakena

Esta vez la playa nos recibió soleada y con una temperatura elevada. Apenas dejamos al turista en el estacionamiento para que tomase un taxi, partimos derecho a zambullirnos.

El agua estaba deliciosa. En el cielo las nubes se abrían y daban paso a los rayos del sol, iluminando el mar celeste, la arena clara y los moais a nuestras espaldas.

Luego de bañarnos fuimos hasta los puestos de comida y pedimos dos empanadas de atún con queso, las que estaban simplemente deliciosas. El sabor del atún natural era mucho más suave que el que usualmente consumimos enlatado, además el tamaño de cada empanada era para que valiera por un almuerzo.

Cuando volvimos a la playa nos tendimos en una ladera de arena, desde donde pudimos ver a tres caballos acercándose a unas pozas de agua salada. El más grande de los tres metió su pata al agua, como moviendo la arena. Luego se inclinó, giró su cuerpo y dejó su espalda sobre el charco. No podíamos creer lo que estábamos viendo. Luego la yegua, con su vientre abultado hizo el mismo proceso. Finalmente el potrillo repitió la escena.

Justo cuando un grupo de turistas orientales le sacaba fotos a los caballos cayeron un par de gotas de agua, las que en cosa de segundos se transformaron en una fuerte lluvia que espantó a los fotógrafos, los bañistas y a nosotros.

Lo hermoso de la escena me recordó los planos lentos y fotográficamente perfectos de las películas de Andréi Tarkovski. Esta sensación de plenitud volvió más lentras mis reacciones y me terminé mojando bajo la lluvia, mientras los tres caballos continuaban ahí, indiferentes al agua que caía del cielo.

18 de septiembre del 2012

 

Isla de Pascua, Región de Valparaíso, Chile

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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