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Dónde comer en Punta Arenas: conoce AIMA, un restaurante de gastronomía patagónica

AIMA en Punta Arenas: gastronomía patagónica, centolla viva y una casona histórica llena de sorpresas

En pleno centro de Punta Arenas, una antigua casona recuperó su protagonismo gracias a una propuesta gastronómica que combina productos regionales, arquitectura patrimonial y una sorprendente experiencia sensorial. Visitamos AIMA, Fuegos de la Patagonia, para conocer los secretos de un restaurante donde cada detalle tiene una historia que contar.

Punta Arenas es una ciudad que nunca deja de sorprendernos. Sus edificios históricos, las huellas de los inmigrantes que contribuyeron a su desarrollo y su estrecha relación con el Estrecho de Magallanes forman parte de una identidad que se descubre caminando por sus calles.

Durante nuestro recorrido por la capital de la Región de Magallanes llegamos hasta el número 970 de calle Errázuriz, donde una hermosa construcción llamó inmediatamente nuestra atención. Sus grandes ventanales, estructuras de madera y detalles arquitectónicos nos invitaron a detenernos.

Allí funciona AIMA, Fuegos de la Patagonia, un restaurante inaugurado el 4 de julio de 2025 que busca poner en valor los productos del extremo austral de Chile.

Tuvimos la oportunidad de recorrer sus instalaciones y conocer algunos de los secretos de esta propuesta gastronómica, que ha convertido una antigua casona en un espacio donde conviven historia, diseño y cocina contemporánea.

Una casona histórica que conserva parte de su identidad

Uno de los aspectos más interesantes de AIMA es el edificio que lo alberga.

La propiedad se encuentra en un sector histórico de Punta Arenas y anteriormente fue conocida por los habitantes de la ciudad como el antiguo Oli Joe, un establecimiento que formó parte de la memoria gastronómica local.

Su transformación en restaurante contempló la conservación de diferentes elementos arquitectónicos originales, especialmente sus estructuras de madera y parte de sus revestimientos interiores.

Al ingresar, uno de los primeros detalles que llama la atención es su extensa barra, que, según nos explicaron durante el recorrido, pertenece a la construcción original.

Esta pieza se integra al nuevo diseño del restaurante y se convierte en uno de sus elementos más característicos.

La madera también tiene un papel protagónico en los muros y techumbres, aportando calidez a los diferentes ambientes.

El diseño interior incorpora además paneles murales elaborados a mano, superficies de mármol, iluminación cuidadosamente seleccionada y elementos decorativos inspirados en el entorno natural de la Patagonia.

El resultado es un espacio que logra combinar la elegancia de una casona histórica con una propuesta contemporánea, sin perder su conexión con la identidad de Punta Arenas.

AIMA: una cocina que pone en valor los productos de la Patagonia

La propuesta gastronómica del restaurante se construye alrededor de un concepto fundamental: respetar el origen de los ingredientes y destacar sus cualidades naturales.

Durante nuestra visita nos explicaron que trabajan directamente con diferentes proveedores, buscando productos frescos y manteniendo una relación cercana con quienes participan en su producción y extracción.

La intención es que cada preparación permita reconocer la calidad de sus ingredientes, evitando que estos pierdan protagonismo.

Entre los productos destacados encontramos la centolla magallánica, las ostras, las almejas y diferentes ingredientes provenientes de productores locales.

Esta filosofía también se refleja en el trabajo del equipo de cocina, que busca poner en valor los sabores de cada producto.

El fuego ocupa un lugar central dentro de la propuesta culinaria, estableciendo una conexión con las tradiciones gastronómicas del territorio austral.

La centolla magallánica: la gran protagonista

Hablar de gastronomía en Punta Arenas es hablar inevitablemente de uno de los productos más representativos de sus aguas: la centolla magallánica.

Este crustáceo es considerado uno de los grandes tesoros gastronómicos del extremo sur de Chile y constituye una de las principales atracciones culinarias para quienes visitan la región.

En AIMA nos contaron que trabajan con centollas vivas, buscando preservar las características del producto hasta el momento de su preparación.

Esta experiencia permite acercarse a uno de los sabores más emblemáticos de Magallanes.

La centolla se distingue por su carne delicada, de textura suave y sabor ligeramente dulce, características que la han convertido en un producto muy apreciado dentro de la gastronomía nacional e internacional.

Su presencia en la propuesta de AIMA también refleja la importancia de los recursos marinos para la identidad culinaria de Punta Arenas.

Ostras de Chiloé, almejas de Puerto Natales y productores locales

Aunque la centolla ocupa un lugar especial, la selección de ingredientes del restaurante también permite realizar un recorrido gastronómico por diferentes territorios del sur de Chile.

Durante nuestra visita nos explicaron que las ostras llegan directamente desde Chiloé, archipiélago reconocido por sus tradiciones marítimas y su producción de mariscos.

Las almejas, por su parte, provienen de Puerto Natales, otra de las ciudades emblemáticas de la Patagonia chilena.

El restaurante también trabaja con pequeños productores y huerteros, incorporando ingredientes provenientes de diferentes emprendimientos.

Uno de los ejemplos que nos compartieron fueron los huevos de codorniz de Juanita, una proveedora cuya producción forma parte de esta red de abastecimiento.

Estos detalles permiten comprender que detrás de cada plato existe una cadena de personas dedicadas a cultivar, criar, recolectar o extraer los productos que finalmente llegan a la mesa.

La relación con los proveedores constituye así uno de los aspectos fundamentales de la identidad gastronómica de AIMA.

El segundo piso y sus espacios para celebraciones

Nuestro recorrido continuó por las escaleras de la antigua casona, hasta llegar al segundo piso.

Allí descubrimos diferentes ambientes destinados a encuentros privados y celebraciones.

Uno de los espacios más destacados es el Salón Rojo, un recinto que, según nos explicaron, tiene capacidad aproximada para 18 a 20 personas.

Su decoración permite desarrollar reuniones familiares, celebraciones especiales y encuentros de grupos que buscan un ambiente más reservado.

El restaurante cuenta también con otro salón que destaca por sus lámparas y elementos decorativos.

Durante el recorrido nos mostraron cómo algunos de estos detalles se inspiran directamente en la naturaleza de la región. Un ejemplo son las luminarias cuyos diseños evocan las formas de las conchas de las ostras.

Esta relación entre arquitectura, gastronomía y territorio se repite en diferentes rincones del establecimiento.

Un baño donde se pueden escuchar ballenas

Probablemente uno de los detalles más inesperados de nuestra visita fue descubrir que uno de los espacios favoritos de quienes nos guiaron por el restaurante era el baño.

Aunque pueda parecer extraño, existe una explicación. El diseño de este ambiente incorpora una experiencia sonora inspirada en la fauna marina de la Patagonia.

Al ingresar es posible escuchar vocalizaciones de ballenas, generando una atmósfera que conecta al visitante con el mundo submarino del extremo austral.

Según nos explicaron, las grabaciones fueron realizadas especialmente para el restaurante y el material sonoro proviene de Acústica Marina.

La propuesta busca crear una experiencia diferente, incorporando sonidos naturales que acompañan el diseño interior.

Es un detalle que demuestra cómo la identidad de un restaurante puede expresarse mucho más allá de su carta. En AIMA, incluso una visita al baño se transforma en una oportunidad para descubrir algo relacionado con la Patagonia.

Un restaurante que conecta con la historia y el turismo de Punta Arenas

La ubicación de AIMA también representa una ventaja para quienes recorren Punta Arenas.

El restaurante se encuentra en calle Errázuriz, dentro del sector céntrico de la ciudad, desde donde es posible visitar algunos de sus principales atractivos históricos y turísticos.

Punta Arenas recibe visitantes durante gran parte del año, tanto de otras regiones de Chile como de diferentes países.

Su ubicación estratégica la convierte en una de las principales puertas de entrada a la Patagonia austral y a los circuitos turísticos vinculados con el Estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego, Puerto Natales y el Parque Nacional Torres del Paine.

Durante la temporada de cruceros, además, la ciudad recibe viajeros que desembarcan para conocer su patrimonio arquitectónico, sus museos, sus miradores y su gastronomía.

En este contexto, propuestas como AIMA permiten acercar a los visitantes a los productos del territorio, incorporando al mismo tiempo elementos de su historia y su cultura.

El restaurante también representa un ejemplo de cómo las construcciones antiguas pueden encontrar nuevos usos, manteniendo parte de su identidad arquitectónica y contribuyendo a la actividad del centro urbano.

¿Dónde queda AIMA y cómo visitarlo?

Dirección: Presidente Federico Errázuriz 970, Punta Arenas, Región de Magallanes, Chile.

Horario informado: lunes a domingo, de 12:30 a 23:45 horas.

Reservas: +56 9 6639 2626.

Instagram: @aimarestaurant⁠

Sitio web: aimapatagonia.com⁠

Los horarios y condiciones de atención pueden cambiar, por lo que recomendamos confirmarlos directamente antes de realizar una visita.

AIMA: una experiencia que va más allá de la gastronomía

Nuestro recorrido por AIMA nos permitió descubrir un restaurante que busca ofrecer mucho más que una experiencia culinaria.

Su propuesta combina la recuperación de una antigua construcción, el trabajo con productores de diferentes territorios del sur de Chile y una ambientación inspirada en la naturaleza patagónica.

La centolla magallánica, las ostras de Chiloé y las almejas de Puerto Natales forman parte de una carta que busca destacar los sabores del extremo austral.

A ello se suman elementos arquitectónicos originales, salones privados, luminarias inspiradas en las conchas marinas y una inesperada experiencia sonora con vocalizaciones de ballenas.

Pero quizás lo más interesante sea descubrir cómo todos estos detalles forman parte de una misma idea: acercar a los visitantes a la identidad de la Patagonia.

Si están preparando un viaje a Punta Arenas y buscan conocer propuestas gastronómicas que también permitan descubrir la historia y la cultura local, AIMA es uno de esos lugares que vale la pena tener en cuenta.

Porque viajar también significa descubrir las historias que se esconden detrás de una fachada, conocer a las personas que dan vida a nuevos proyectos y comprender cómo los sabores de un territorio pueden transformarse en parte de su patrimonio.

Y en Punta Arenas, como pudimos comprobar durante nuestra visita, siempre hay nuevas historias esperando ser descubiertas.

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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