En pleno corazón de Punta Arenas, a pocas cuadras de la Plaza Muñoz Gamero, existe un lugar desde donde es posible contemplar buena parte de la capital de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Se trata del Mirador Cerro de la Cruz, uno de los atractivos turísticos más emblemáticos de la ciudad y una parada imprescindible para quienes desean descubrir la Patagonia chilena.
Desde este punto elevado, los visitantes pueden observar los característicos techos de colores de las viviendas magallánicas, las calles que descienden hacia el borde costero, las embarcaciones que navegan por el estrecho de Magallanes y, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, la silueta de Tierra del Fuego.
Sin embargo, el atractivo del Cerro de la Cruz no se limita a sus vistas panorámicas. Este lugar también conserva una historia vinculada con los primeros años de Punta Arenas, episodios de violencia que marcaron a la antigua colonia y una cruz que terminó dando nombre a uno de sus sectores más tradicionales.
Un balcón natural sobre Punta Arenas

El Mirador Cerro de la Cruz se encuentra en el sector alto del centro histórico, en las inmediaciones de las calles Almirante Manuel Señoret y José Fagnano.
Su ubicación permite contemplar una perspectiva especialmente atractiva de Punta Arenas. Desde allí se aprecia el trazado de sus calles, los edificios del centro y las viviendas con techumbres de distintos colores que forman parte de la identidad arquitectónica de la ciudad.
A diferencia de otros miradores de la Patagonia, que requieren largas caminatas o excursiones por terrenos naturales, este atractivo se encuentra integrado al espacio urbano. Es posible llegar caminando desde el centro y combinar su visita con otros lugares patrimoniales.
Uno de los elementos que más llama la atención es la vista hacia el estrecho de Magallanes, el histórico paso marítimo que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y que tuvo un papel fundamental en la navegación mundial antes de la inauguración del canal de Panamá en 1914.
En los días despejados, la panorámica se extiende hasta Tierra del Fuego, al otro lado del estrecho. La combinación de ciudad, mar y territorio austral convierte al mirador en uno de los escenarios más reconocibles de Punta Arenas.
La historia de la cruz que dio nombre al cerro
Aunque actualmente es conocido por sus vistas, el Cerro de la Cruz tiene una historia que se remonta al siglo XIX, cuando Punta Arenas todavía era una pequeña colonia en proceso de consolidación.
Antiguamente, este sector era conocido como Cerro de las Siembras. Su denominación cambió después de un episodio que marcó profundamente la historia local: el Motín de los Artilleros de 1881.
Tras aquellos acontecimientos, el sacerdote Rafael Eyzaguirre dispuso la instalación de una cruz de madera en el cerro, como símbolo religioso de paz y reconciliación para una comunidad afectada por la violencia.
La cruz fue instalada en 1881, pero su historia no terminó allí. En 1896 fue arrancada de su emplazamiento y arrastrada hacia las primeras viviendas de la ciudad, situadas a los pies del cerro.
Un año después, en 1897, el sacerdote salesiano italiano Maggiorino Borgatello la restituyó y bendijo nuevamente.
Con el paso del tiempo, la cruz terminó convirtiéndose en un símbolo del sector y dio origen al nombre con que actualmente se conoce el lugar.
Estos antecedentes aparecen documentados en un estudio de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que recoge la historia del cerro y su relación con los acontecimientos de 1881.
Los techos de colores: una de las postales más famosas de la Patagonia

Una de las imágenes más características que ofrece el Mirador Cerro de la Cruz es la sucesión de techumbres rojas, verdes, azules y de otras tonalidades que cubren numerosas viviendas de Punta Arenas.
Las construcciones reflejan parte de la historia arquitectónica de Magallanes, donde el uso de madera, planchas metálicas y revestimientos resistentes a las condiciones climáticas ha formado parte de la tradición constructiva.
Desde el mirador, los colores de las viviendas contrastan con las aguas del estrecho y con el cielo austral, que puede cambiar rápidamente debido a las condiciones meteorológicas de la región.
La perspectiva también permite apreciar cómo la ciudad se extiende desde los sectores elevados hacia la costa, recordando su estrecha relación con el mar y las actividades portuarias.
Para quienes disfrutan de la fotografía, es uno de los lugares más interesantes de Punta Arenas. Las primeras horas del día pueden ofrecer una iluminación especialmente atractiva sobre el paisaje urbano, mientras que al atardecer las tonalidades del cielo aportan una atmósfera diferente.
Un paseo para descubrir la arquitectura y los barrios tradicionales
La experiencia de visitar el Mirador Cerro de la Cruz comienza antes de llegar a su parte más alta.
Al caminar desde el centro de Punta Arenas, el recorrido permite conocer calles residenciales, viviendas tradicionales y sectores que conservan parte de la identidad arquitectónica magallánica.
El ascenso también ofrece la oportunidad de observar cómo cambia el paisaje urbano a medida que se gana altura.
En las cercanías del mirador es posible encontrar expresiones de arte público, entre ellas mosaicos inspirados en la historia y los paisajes de Magallanes, que aportan otro atractivo al recorrido.
El sector ha experimentado transformaciones asociadas al turismo, con la presencia de alojamientos y establecimientos gastronómicos. Ya en 2018, documentos de la Municipalidad de Punta Arenas identificaban el potencial turístico del barrio y analizaban iniciativas para mejorar sus espacios públicos.
¿Cómo llegar al Mirador Cerro de la Cruz?

El mirador está ubicado a aproximadamente 800 metros de la Plaza Muñoz Gamero, por lo que es posible llegar caminando desde el centro de Punta Arenas.
Una de las alternativas consiste en seguir por calle José Fagnano hacia el sector alto y utilizar las escaleras que conducen al mirador. El trayecto demora aproximadamente entre 10 y 15 minutos, dependiendo del ritmo de caminata.
Aunque la distancia es corta, conviene considerar que existen pendientes y escaleras pronunciadas.
También es posible acceder en vehículo por calle Almirante Manuel Señoret, que permite aproximarse a la explanada superior. El estacionamiento en las inmediaciones es limitado.
El mirador es un espacio público de acceso gratuito y permanece abierto durante todo el año, sin un horario de cierre establecido. No obstante, las condiciones climáticas pueden influir en la comodidad y seguridad de la visita.
Recomendaciones para visitar el mirador
El clima de Punta Arenas es uno de los aspectos que conviene considerar antes de organizar una visita. Los vientos intensos son habituales en la región y pueden presentarse incluso durante jornadas soleadas.
Por ello, se recomienda llevar ropa de abrigo, una chaqueta cortaviento y calzado cómodo, especialmente si se realiza el ascenso caminando.
También es aconsejable reservar tiempo para disfrutar de las vistas y tomar fotografías sin apuro. Aunque la visita puede realizarse en menos de una hora, el paisaje invita a permanecer observando los detalles de la ciudad y el movimiento de las embarcaciones en el estrecho.
Las personas con movilidad reducida deben considerar que el acceso peatonal incluye escaleras.
Qué otros lugares visitar cerca del Cerro de la Cruz

La ubicación del mirador permite complementar el recorrido con algunos de los principales atractivos del centro histórico de Punta Arenas.
Una buena alternativa es comenzar por la Plaza Muñoz Gamero, donde se encuentra el Monumento a Hernando de Magallanes y la conocida figura del indígena patagón cuyo pie, según la tradición, debe besarse para asegurar el regreso a la ciudad.

En sus alrededores destacan el Palacio Sara Braun y otros edificios que recuerdan la prosperidad comercial y ganadera que experimentó Punta Arenas entre fines del siglo XIX y comienzos del XX.
También vale la pena recorrer las calles del centro, visitar el Museo Regional de Magallanes y continuar hacia la costanera del estrecho, donde el paisaje permite apreciar la relación histórica de la ciudad con el mar.
Mirador Cerro de la Cruz: una visita imprescindible en Punta Arenas
Punta Arenas es una ciudad que sorprende por su historia, su arquitectura y su privilegiada ubicación junto al estrecho de Magallanes. Sin embargo, para comprender mejor su geografía y la forma en que se ha desarrollado, pocas experiencias resultan tan ilustrativas como contemplarla desde las alturas.
El Mirador Cerro de la Cruz reúne precisamente esos atributos: una vista panorámica que permite reconocer la ciudad, un entorno tradicional que invita a caminar y una historia que se remonta a los primeros años de la colonia magallánica.
Su cercanía con el centro, el acceso gratuito y la posibilidad de disfrutar de uno de los paisajes urbanos más característicos de la Patagonia lo convierten en una visita especialmente recomendable.
Porque conocer Punta Arenas también significa observarla desde lo alto, descubrir sus techos de colores y contemplar el estrecho de Magallanes, esa histórica ruta marítima que continúa definiendo la identidad de la ciudad.
Fuentes consultadas
- PUCV — Circuito de Mobiliario Urbano en Punta Arenas
. Historia de la cruz y del sector.
- La Prensa Austral — Ruta Patrimonial del Barrio Cerro de la Cruz
. Antecedentes históricos del barrio.
- Biblioteca Nacional Digital de Chile — Cerro de la Cruz
. Registro histórico y descripción del paisaje.
- Qué Hacer Chile — Mirador Cerro La Cruz
. Información de acceso y visita.
