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Librería Mar de Libros: libros, gatos y cultura en pleno centro de Valparaíso

Mar de Libros en Valparaíso: historia y encanto de una librería independiente del puerto en calle Esmeralda

En una ciudad donde los libros forman parte de la identidad cultural tanto como los ascensores, los cafés, los cerros y el puerto, todavía sobreviven espacios en los que entrar significa detener por un momento el ritmo del centro de Valparaíso y comenzar a recorrer estantes sin saber exactamente qué se encontrará. Uno de ellos es Mar de Libros, librería ubicada en Esmeralda 1124, en pleno plan porteño, un local que con los años se ha convertido en un punto conocido por lectores, estudiantes, investigadores y quienes disfrutan simplemente de buscar un libro sin demasiada prisa.

Su historia, además, está vinculada a un fenómeno cada vez más valioso en las ciudades: la permanencia de las librerías independientes.

Buscar libros como experiencia

Hay librerías a las que se llega buscando un título específico. En otras, la gracia está precisamente en no saber qué aparecerá entre los estantes.

Las opiniones de quienes han visitado Mar de Libros describen un espacio pequeño, sencillo y cargado de ejemplares de diferentes épocas. Algunos lectores cuentan haber encontrado libros difíciles de conseguir, publicaciones antiguas e incluso ediciones en otros idiomas.

Una de las reseñas menciona, por ejemplo, una colección de Jean Piaget en francés de la década de 1960; otra destaca la existencia de libros en alemán. También aparecen comentarios sobre ejemplares económicos, publicaciones nuevas y textos de distintas épocas y estados.

Esa mezcla ayuda a entender el atractivo de las librerías independientes: el catálogo no necesariamente se limita a los títulos que dominan las vitrinas de las grandes cadenas. Revisar los estantes puede transformarse en una especie de búsqueda del tesoro.

A veces se llega por una novela conocida y se termina saliendo con un libro sobre historia de Valparaíso, poesía, filosofía, patrimonio, deportes o alguna edición que llevaba años fuera de circulación.

El librero como mediador entre lectores y autores

Otro elemento que aparece al investigar Mar de Libros es la relación directa entre librero, autores y lectores.

Una crónica publicada en 2024 relata la búsqueda de un libro agotado de la escritora Lucy Oporto. Al consultar en Mar de Libros, el propietario conocía personalmente a la autora y decidió llamarla para preguntar si conservaba algún ejemplar.

Más allá del resultado de aquella búsqueda, la anécdota muestra algo que resulta difícil de reproducir mediante un algoritmo o una plataforma de comercio electrónico: el conocimiento acumulado por quien trabaja diariamente entre libros, escritores, editoriales y lectores.

En este tipo de librerías, una pregunta puede convertirse en conversación y una conversación puede terminar conectando directamente al lector con el mundo que hizo posible un libro.

Libros sobre Valparaíso y memoria porteña

Mar de Libros también aparece reiteradamente vinculada con publicaciones relacionadas con la historia y la identidad regional.

Uno de los ejemplos es “Leyendas caturras”, libro del periodista e investigador Carlos Campos Castro y el ilustrador Jorge Mora Home, dedicado a figuras históricas de Santiago Wanderers.

Tras su publicación, Mar de Libros fue uno de los lugares de Valparaíso donde el volumen se encontraba disponible, reforzando el papel de las librerías locales como espacios de circulación de libros que recuperan historias profundamente vinculadas con la ciudad.

La relación continuó en las ferias del libro.

Durante la Feria Internacional del Libro de Viña del Mar de 2024, Mar de Libros estuvo vinculada a la presentación de “Leyendas caturras”.

En la edición de 2025 volvió a participar activamente en la programación: organizó presentaciones y tuvo presencia mediante su stand. Entre ellas figuraron actividades relacionadas con publicaciones como “Yoga Hipopresivo” y “Everton 1984, una copa inolvidable”.

Ese mismo año, autores provenientes de Atacama tuvieron sus publicaciones disponibles precisamente en el stand de Mar de Libros durante la feria viñamarina.

De esa manera, su actividad supera los límites físicos del pequeño local de calle Esmeralda y se proyecta hacia ferias, presentaciones y encuentros entre escritores y lectores.

Los otros habitantes de Mar de Libros

Pero existe una característica mucho más particular que aparece repetidamente cuando los clientes hablan de esta librería.

Los gatos.

Las reseñas de visitantes mencionan una y otra vez la presencia de los felinos recorriendo el local, descansando entre libros o recibiendo a quienes entran.

Después de un robo ocurrido en abril de 2025, una nota de La Estrella de Valparaíso incluso dedicó un apartado especial a ellos. El propietario de la librería, Patricio Araya, identificó entonces a tres de estos particulares habitantes: Zutu, Dante y Tochi. El periódico señalaba que los animales se habían transformado, por su simpatía y presencia permanente, prácticamente en otros “vendedores” del establecimiento.

Quienes han dejado reseñas parecen confirmar esa impresión: varios recuerdan al “gatito lector” como parte inseparable de la experiencia de visitar Mar de Libros.

No resulta extraño que, en una ciudad llena de gatos como Valparaíso, una librería haya terminado desarrollando también su propia pequeña mitología felina.

Un golpe que recordó la fragilidad del comercio porteño

La historia reciente de Mar de Libros también refleja algunas de las dificultades que enfrentan los pequeños comercios del plan de Valparaíso.

En abril de 2025 el establecimiento sufrió un robo en el que fueron sustraídos dinero, artículos tecnológicos y numerosos libros. Su propietario, Patricio Araya, estimó entonces las pérdidas en alrededor de tres millones de pesos.

Según relató al periódico, hasta ese momento nunca habían sufrido un robo de esas características.

El episodio mostró una paradoja especialmente dura para una librería independiente: algunos de los libros sustraídos posteriormente habrían comenzado a ofrecerse a precios muy inferiores en otros sectores de Valparaíso, según el testimonio entregado por el propio librero.

Pese a ello, Mar de Libros continuó funcionando.

¿Por qué siguen siendo importantes estas librerías?

Internet permite encontrar prácticamente cualquier título en segundos. Las grandes plataformas pueden recomendar libros utilizando enormes cantidades de datos y enviarlos hasta la puerta de una casa.

Pero existe algo que todavía resulta difícil reemplazar. Entrar a una librería. Recorrer lentamente los lomos. Preguntar por un autor. Descubrir una editorial desconocida. Encontrarse con un libro usado que alguien leyó décadas antes. Conversar con el librero. Escuchar una recomendación inesperada. O simplemente observar a un gato durmiendo sobre una pila de ejemplares.

Las librerías independientes construyen relaciones entre libros y territorio.

Y en Valparaíso esa función adquiere una dimensión especial. La ciudad posee una larga tradición de escritores, editoriales, bibliotecas, universidades y encuentros literarios. Mantener una red de librerías en el plan y los cerros significa también mantener lugares donde esas historias pueden seguir circulando.

Mar de Libros es parte de ese ecosistema.

Desde Esmeralda 1124, entre publicaciones recientes, ejemplares difíciles de encontrar, literatura regional y gatos que parecen haberse apropiado del establecimiento, la librería continúa recordándonos algo sencillo: las ciudades también se conocen a través de sus libros.

Datos para visitar Mar de Libros

📍 Dirección: Esmeralda 1124, Valparaíso.

Fuentes recientes consultadas señalan como horario habitual de lunes a viernes entre las 10:00 y las 19:00 horas, sábado de 12:30 a 17:00 horas y domingo cerrado. Existen otros directorios que todavía muestran horarios distintos, por lo que es recomendable verificar antes de realizar una visita.

¿Conocías Mar de Libros? ¿Qué librerías de Valparaíso forman parte de tus recuerdos? En Apuntes y Viajes queremos seguir recorriendo estos espacios que mantienen viva la cultura y la memoria de la ciudad.

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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