A más de 4.350 metros sobre el nivel del mar, en uno de los territorios más extremos y sobrecogedores de Chile, aparece Laguna Verde. Su color verde esmeralda, intenso y casi irreal, rompe la monocromía del altiplano y se refleja en un anfiteatro natural de volcanes, cerros y montañas nevadas. Aquí, en plena cordillera de los Andes y a solo 15 kilómetros de la frontera con Argentina, la naturaleza se manifiesta en su forma más pura y desafiante.
Lejos de todo, rodeada por el silencio del desierto altoandino, Laguna Verde es un destino que no se visita por casualidad: se busca, se planea y se conquista.
Un paisaje dominado por gigantes de fuego y nieve

La laguna se extiende por 15 km² y está rodeada por algunos de los hitos geográficos más imponentes de Sudamérica. Destaca el Nevado Ojos del Salado, con sus 6.893 metros, reconocido como el volcán activo más alto del mundo. Junto a él, el Cerro Laguna Verde y otros macizos completan un paisaje que parece sacado de otro planeta.
Su particular coloración se debe a la altísima concentración de minerales, como magnesio y carbonatos, presentes en sus aguas hipersalinas. Esta composición impide la vida acuática, pero crea un espectáculo visual único que cambia según la luz del día, el viento y la hora.
Aguas termales en medio del desierto andino

Uno de los mayores tesoros de Laguna Verde no está solo en su paisaje, sino en sus aguas termales naturales, ubicadas a orillas de la laguna. Sumergirse en ellas, mientras el vapor contrasta con el aire helado y la vista se pierde entre volcanes nevados, es una experiencia difícil de olvidar.
Las temperaturas en la zona pueden variar drásticamente: durante el día pueden superar los 20 °C, mientras que por la noche descienden fácilmente hasta los -10 °C, dependiendo de la época del año. El contraste térmico es parte esencial de la experiencia.
Un punto clave para montañistas y exploradores

Laguna Verde no solo atrae a fotógrafos y amantes de los paisajes extremos. También es un punto estratégico de aclimatación para montañistas que se preparan para ascender el Ojos del Salado. Su altitud, clima y aislamiento convierten al lugar en una verdadera escuela de montaña, ideal para quienes buscan aventura en entornos prístinos y poco intervenidos.
Aquí no hay ruido urbano, señal de teléfono ni servicios turísticos masivos. Solo viento, silencio y una sensación constante de pequeñez frente a la inmensidad de la cordillera.
Cómo llegar a Laguna Verde

Ruta desde Copiapó
Laguna Verde se encuentra a 265 km al este de Copiapó, siguiendo la Ruta 31-CH en dirección al Paso San Francisco. El trayecto atraviesa paisajes altiplánicos, salares y zonas volcánicas, y toma aproximadamente 5 horas, dependiendo de las condiciones climáticas.
Opciones de acceso
Vehículo propio
- Distancia: 265 km desde Copiapó
- Tiempo estimado: 5 horas
- Se recomienda vehículo 4×4
- Importante realizar paradas de aclimatación
Transporte público
- No existen buses directos hasta la laguna
- Se puede llegar mediante tours organizados desde Copiapó
- También es posible contratar transfer privado
Consejos antes de viajar
- Llevar suficiente agua y alimentos, no hay servicios en la zona
- Usar ropa térmica, cortaviento y bloqueador solar (la radiación es muy intensa)
- Considerar los efectos de la altura y avanzar con precaución
- Informar a Socorro Andino (136) si se planea ascender a refugios o montañas cercanas
Explorar Laguna Verde con guías locales
Debido a su altitud, aislamiento y condiciones extremas, lo más recomendable es visitar Laguna Verde con operadores especializados. Una alternativa es Machicua, emprendimiento local enfocado en el turismo comunitario, la interpretación del patrimonio natural y la educación ambiental, con experiencia en rutas de alta montaña en la Región de Atacama.
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