Categorías
Crónicas

Montevideo: un destino para incluir en los lugares por visitar

Uruguay: Montevideo es ciudad a la que siempre quieres volver por su gente, ambiente festivo y tranquilidad.

La capital de Uruguay es de esas ciudades a las que siempre quieres volver, en especial por la calidez de su gente, su seguridad, su ambiente festivo y una tranquilidad que no es fácil encontrar en las ciudades-capitales. Todo eso, acompañado de una buena parrillada.

Montevideo

Tal vez lo mejor de Montevideo, sea su gente. Porque las y los uruguayos son a toda raja, salvo cuando los metes en una cancha de fútbol como defensa central. Son afables, atentos, inclusivos. Son respetuosos de los niños, de las personas mayores, de las embarazadas… de los pasos de cebra y de los semáforos en rojo. Tal vez por eso el sol que aparece en su bandera tenga una sonrisa.

Su espíritu festivo se refleja en sus larguísimos carnavales que se celebran en febrero por toda la ciudad, con murgas, humoristas, artes circenses, carros alegóricos y el desfile de las cientos de escuelas que se preparan con todo durante el año para coronarse como las mejores de la comarca, en las diferentes categorías. 

Montevideo no es un destino habitual para los chilenos. Sí otros lugares del país, como los ultra-pop Punta del Este o Colonia del Sacramento. Sin embargo, es un buen lugar para incluir como alternativa a la hora de planificar las vacaciones. En especial, porque es una ciudad muy segura. 

Más de 60 barrios en Montevideo

Montevideo es bien variopinta. En ella conviven 62 diferentes barrios, cada uno con su identidad. En La Rambla Sur, por ejemplo, se desarrolla la actividad portuaria y es uno de los epicentros de los carnavales de febrero; Pocitos es la zona donde están los edificios más modernos y elegantes, junto a casas particulares de estilo neoclásico y ecléctico (además de las letras M-o-n-t-e-v-i-d-e-o que aparecen en todas las fotos turísticas); o Parque Rodó, donde se ubican el parque urbano del mismo nombre y el Teatro de Verano Ramón Collazo, el escenario popular por excelencia de las largas celebraciones del carnaval.

Pero, sin duda, la Ciudad Vieja es donde se concentran los mayores atractivos, especialmente en los aspectos históricos y arquitectónicos que se reflejan en muchísimas construcciones dominadas por los estilos art decó y art nouveau. Como es el centro político del país, en el barrio se ubican los principales edificios administrativos de importantes instituciones financieras, empresas y oficinas gubernamentales, entre ellos, por cierto, la modernísima Torre Ejecutiva, sede del gobierno, en plena plaza de la Independencia.

En esta plaza, centro neurálgico de la capital yorugua, se pueden encontrar varias de las edificaciones más conocidas de la ciudad (esas que traen todos los imanes-pal-refri que compras de recuerdo). Uno de ellos es el imponente Palacio Salvo, diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti, por encargo de los hermanos empresarios Ángel, José y Lorenzo Salvo. Fue inaugurado en 1928 y con sus 95 metros fue el segundo edificio más alto de Latinoamérica al momento de su construcción.

También encontrarás la Puerta de la Ciudadela, que marcaba el punto de ingreso a la Ciudadela de Montevideo en el siglo XVIII, que por ese entonces era una gran fortaleza militar construida por los españoles para defender la ciudad amurallada de Montevideo. Actualmente marca la entrada a la Ciudad Vieja. En esa misma manzana, se encuentra el Palacio Estévez, que fue sede del Poder Ejecutivo desde 1880 hasta 1985.

A su vez, la Ciudad Vieja presenta museos, galerías de arte y muchos centros culturales, restaurantes y discotecas. Un imperdible es el Teatro Solís, ubicado en Buenos Aires esquina de Bartolomé Mitre, inaugurado en 1856. Es el símbolo máximo de la cultura en Uruguay y una de las obras más importantes de la arquitectura del país, resultado de un trabajo en el que participaron más de diez arquitectos (pueden imaginar lo que fue ponerlos de acuerdo para llegar al producto final…)

Pasión por el balón y la buena mesa

Por supuesto, en un país futbolero como Uruguay (aunque solo existan dos equipos), la visita al estadio Centenario no es negociable. El estadio es feo-feo-del-verbo-feo: frío, húmedo, antiguo, incómodo… pero al fin y al cabo, es donde partió todo. Y siempre es bueno estar parado sobre la historia misma de los Mundiales. Aparte, hay un Museo del Fútbol donde se encentran muchísimas joyitas de este deporte a nivel latinoamericano; entre ellas, las dos “10” más famosas del mundo-mundial (originales, por supuesto): Pelé y Maradona.

Para comer, la oferta es generosísima, especialmente en carnes, con todos los cortes y preparaciones imaginables. Las especialidades son el matambrito, que es un corte que se saca de la zona entre el cuero y las costillas del cerdo; y el chivito, un monstruoso sandwich de ternera a la plancha con lechuga, tomate y huevo. Si lo pides al plato, le agregan jamón, quesos cheddar y muzza, tocino y fritas. Un deleite para el colesterol. En materia de bebestible, Patricia (la cerveza local), se lleva todos los vítores, aplausos y parabienes, especialmente en verano.

Dato útil: como la ciudad no tiene metro o subte, las micros (omnibuses como les llaman ellos), son la solución. Hay cientos de ellas, en un tráfico que no es tan pesado y llegan a TODAS partes. Para moverte en ellas debes comprar la tarjeta STM, que usan recargas de una o dos horas En ese período, puedes hacer cuantos viajes quieras antes de que te recarguen un nuevo pasaje. NO USES TAXIS:son un asalto a rostro descubierto. La alternativa es Uber, pero no aceptan dinero en efectivo. AHH! Tu tarjeta de débito chilena es muy bienvenida.

Los precios no son muy distintos a Santiago de Chile. En general las facturitas y el pan son baratas. El resto, casi todo igual. Salvo la ropa y los medicamentos, que se disparan con descaro. 

Uruguay nomah!

Deja un comentario

Descubre más desde Apuntes y Viajes

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo