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Crónicas

Qorikancha, el templo inca que la iglesia ocultó

Qorikancha: El templo más importante del imperio inca que la iglesia ocultó

Ya algo más repuesto, seguí caminando por la calle Ahuacpinta y me encontré con uno de los sitios más importantes de Cusco: El Qorikancha. Claro que ese no era el nombre que daba hacia las calle, donde se leía Convento de Santo Domingo. Ya que disponía de tiempo me dirigí hasta la entrada, me manifestaron que debía pagar y una mujer me ofreció una visita guiada.

Cuando caminaba hacia la caja una joven se adelantó y pagó su entrada. Sonreí y entregué mis diez soles. Cuando me aproximé a la guía, la joven llegó y se ubicó al lado mío. La guía me observó y yo le pregunté si nos podía hacer la vista a los dos. La mujer frunció el ceño y asintió, pero en vez de 20 soles, cobraría 30. Estando todos de acuerdo, comenzamos la visita.

La historia de Qorikancha

Ya sabía que tras invadir Cusco, los españoles y la iglesia se dedicaron a demoler las construcciones incas y construir sobre sus cimientos nuevas casas y templos, pero es distinto observarlo en terreno. No deja de ser impresionante.  

La guía nos llevó hasta una habitación de arquitectura inca y nos dijo que Qorikancha era el templo más importante del imperio. Era el templo al sol y en él descansaban los restos momificados de los antiguos reyes inca, los que una vez al año eran sacados en procesión por Cusco. A este lugar sólo podía ingresar el inca, las personas que trabajaban en él nunca más podían salir del lugar y los habitantes ni siquiera podían mirar el templo. En su interior, el recinto estaba repleto de figuras de oro.

Avanzamos por una habitación con muros y ventanas en perfectas condiciones. Por muchos años, nos contó la guía, nadie sabía la existencia de estas ruinas incas, las que fueron celosamente guardadas por la iglesia domínica. Hasta que el terremoto de 1950 los dejó al descubierto. Como en otras ocasiones el sismo hechó abajo las construcciones españolas y los muros incas, con diseño antisísmico, permanecieron impertérritos.

El Convento de Santo Domingo

Salimos de estas tres habitaciones e ingresamos al patio del convento. Como pueden ver, dijo la guía, el resto fue demolido para construir la iglesia y el convento de los domínicos.

Mientras caminábamos por un pasillo en cuya pared colgaban enormes cuadros con la vida de Santo Domingo, pintados por indígenas bajo el mando de la iglesia, y al otro lado veíamos el bello jardín con pequeños arbustos y rosas, la guía nos contó que cuando llegaron los españoles, estos enloquecieron con la cantidad de oro que había en el templo. Arrancaron todo el oro que había en las paredes, tomaron las figuras y las fundieron. El terreno fue entregado a la iglesia de los domínicos, quienes se encargaron de demoler gran parte de la construcción inca y levantar su propio templo.

Hasta que en 1950 se descubrió que los restos del Templo del Sol se encontraban en este lugar. Entonces la iglesia facilitó el acceso de visitantes a ciertos espacios, pero no cedió en absoluto la administración del recinto.

Ingresamos a otra habitación de arquitectura inca. En ella se guardaba como testimonio un fragmento de pared cubierta con motivos católicos, como todas las paredes estuvieron por años. Seguimos avanzando y nos encontramos con bases incas desde donde surgen arcos construidos con las mismas piedras del templo.

La invasión

Aquí no hubo evangelización, dijo la guía, esto fue una invasión y el catolicismo se impuso por la fuerza, erradicando todas las figuras y templos incas, reemplazándolos por iglesias y castigando a aquellos que no se convertían al catolicismo.

Así el Convento de Santo Domingo se tragó al Qorikancha. Hasta que el terremoto de 1950 lo hizo reaparecer dentro del convento. Hoy sólo se puede visitar una pequeña parte de lo que fuera este templo, pero las guías de turismo hablan del Qorikancha y mencionan en segundo lugar a la Convento de Santo Domingo. Los visitantes podrán sacar sus conclusiones.

2 de noviembre del 2014
Cusco, Perú

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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