Una loca peregrinación por Salvador de Bahía

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Pelourinho
Salvador de Bahía, Brasil
Elevador Lacerda

Brenda había leído de una feria, así que para allá partimos desde Pelourinho. Bajamos por el elevador Lacerda y tomamos un bus hasta el Mercado Sao Joaquim. Luego de cruzar una calurosa y ancha carretera de cemento llegamos a un mercado de frutas, verduras y figuras de aruxá.

Salvador de Bahía, Brasil
Mercado Sao Joaquim
Salvador de Bahía, Brasil
Mercado Sao Joaquim
Salvador de Bahía, Brasil
Mercado Sao Joaquim

Tras dar una vuelta y hacer algunas fotos nos encontramos con un joven publicista y un performista. Brenda se puso a conversar y el hombre nos pasó un conjunto de fotografías donde aparecía él tendido en el barro, en primer plano y desnudo bañándose en la vía pública. La oferta eran tres fotos por 10 reales que Brenda y yo rechazamos amablemente.

Hicimos algunas fotos más del mercado y Brenda me propuso ir a “Igreja do Bonfin”, pero esta vez a pie. Así que para allá partimos por la carretera de cemento, sudando a destajo y hablando de la vida. Delante nuestro iba la misma pareja de la feria, nos saludaron y nos invitaron a la playa.

Salvador de Bahía, Brasil
Mercado Sao Joaquim

Claro, Brenda como buena brasileña iba con un traje de baño en su pequeño bolso. Yo en cambio iba con short y zapatos de trekking, ya que mi destino original era Pelourinho y no la playa. Ya instalados en una mesa en plena playa y rodeado de bahiános sentados en sillas y mesas similares a la muestra, nuestros nuevos compañeros comenzaron a pedir cervezas y yo los acompañaba bebiendo solidariamente. A los minutos los tres estaban en el agua y yo muerto de calor. Al rato regresó el más joven y me invitó a bañar.

Nada que hacer, me saqué las zapatillas, la polera, ajusté el short y me lancé al agua. ¡Estaba maravillosa! De regreso en la mesa pedimos unas cervezas más y luego partimos en busca de la iglesia.

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Igreja do Bonfin
Salvador de Bahía, Brasil
Igreja do Bonfin
Salvador de Bahía, Brasil
Igreja do Bonfin

Atravesamos la lengua de asfalto y llegamos a una plaza con muchos jóvenes vagabundos tendidos en colchones sobre el pasto y la tierra. Pasamos entre ellos e hicimos parar un taxi que nos dejó en la “Igreja do Bonfin”. Ahí nos separamos de nuestros amigos y quedamos con Brenda.

La estructura de la iglesia se imponía sobre la colina y alrededor de ella una reja sostenía miles de pulseras de colores.  Oímos algo de la misa, pasamos al baño y seguimos nuestro camino.

Salvador de Bahía, Brasil
Forte de Nossa Senhora de Monte Serrat
Salvador de Bahía, Brasil
Forte de Nossa Senhora de Monte Serrat
Salvador de Bahía, Brasil
Forte de Nossa Senhora de Monte Serrat

La próxima parada fue el “Forte de Nossa Senhora de Monte Serrat”. Luego de caminar unos 20 minutos llegamos al fuerte, lo bordeamos y terminamos en un pequeño muelle donde paseaban familias y los jóvenes se lanzaban al mar. Ahí aproveché de almorzar un sabroso plato de comida bahiana y luego reposamos en el borde del muelle junto a un viejo pescador y los chicos que iban y venían.

Antes de partir de regreso a Pelourinho nos detuvimos a ver un grupo de capoeira, mientras se ponía el sol. Luego vino la espera de micros, otra caminata, el elevador Lacerda y acompañar a Brenda a una última micro.

Le agradecí su compañía y guía en la aventura urbana por Salvador de Bahía, fue un día inolvidable. Regresé al hotel, me tomé una caipiriña y dormí como un niño.

5 de febrero del 2019

 

Escrito por

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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