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Roberto Vásquez y El Terrat: gastronomía, viajes y una mirada al futuro del Cerro Alegre

El Terrat y Cerro Alegre: Roberto Vásquez analiza el presente y futuro turístico de Valparaíso con una mirada esperanzadora

Valparaíso se comprende mejor cuando sus historias personales se cruzan con las de sus barrios. En el Cerro Alegre, donde la arquitectura heredada de la inmigración europea convive hoy con hoteles, cafés, restaurantes, galerías y nuevos proyectos culturales, conversamos con Roberto Vásquez, responsable de El Terrat, restaurante de inspiración mediterránea ubicado en el Paseo Dimalow.

La conversación, realizada para un nuevo capítulo del podcast Apuntes y Viajes desde el estudio de radio de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, comenzó mucho antes de hablar de platos o restaurantes. Vásquez volvió a sus raíces familiares, recordó cómo los viajes lo llevaron hacia la gastronomía y reflexionó sobre la transformación que está viviendo el Cerro Alegre.

Su diagnóstico es esperanzador: después del estallido social y la pandemia, percibe un barrio que vuelve a levantarse gracias al trabajo conjunto de vecinos, locatarios y empresarios, y que además comienza a mirar con mayor fuerza hacia el turismo diurno y familiar.

Una historia familiar ligada al vino

Para entender la relación de Roberto Vásquez con la gastronomía hay que retroceder varias generaciones.

Según relata, su bisabuelo y su abuelo llegaron a Valparaíso vinculados al mundo de la vid y el vino. Posteriormente se trasladaron a Molina, en la Región del Maule, buscando condiciones favorables de clima y suelo para plantar viñedos.

Pero la conexión con Valparaíso no desapareció.

Vásquez recuerda un antiguo galpón ubicado frente a “La Torre”, un antiguo bar de avenida Brasil, donde su familia recibía vino a granel, lo embotellaba y posteriormente lo comercializaba. Incluso su padre participó durante sus últimos años en esa actividad como vendedor.

De esa manera, la historia gastronómica de El Terrat no surge solamente de la experiencia profesional de su propietario. Detrás existe una memoria familiar relacionada con la producción, comercialización y cultura del vino.

Y eso ayuda a comprender por qué una propuesta mediterránea acompañada de tapas, vinos y sobremesas terminó encontrando su lugar sobre los techos de Valparaíso.

Roberto Vásquez: La gastronomía como un pasaporte para conocer el mundo

Curiosamente, el primer impulso de Vásquez para dedicarse profesionalmente a la gastronomía no habría sido solamente cocinar.

Fue viajar.

Cuando era joven pensó que estudiar cocina le permitiría trabajar prácticamente en cualquier lugar. La gastronomía aparecía como una profesión capaz de abrir fronteras.

“Creo que el título de gastronomía es como un pasaporte mundial”, resume durante la conversación.

La frase sintetiza una idea que marcaría su trayectoria. Vásquez vivió en ciudades españolas como Barcelona, San Sebastián y Valencia, experiencias que terminaron influyendo en su manera de comprender la comida, el turismo y la vida urbana.

Más que la gastronomía en sí misma, recuerda, lo que inicialmente lo sedujo fue “el mundo que se me podía abrir”.

Años después, parte de ese mundo terminaría regresando con él a Valparaíso.

El Mediterráneo instalado sobre una azotea porteña

La Terraza más linda de Valparaíso

La propuesta de El Terrat recoge precisamente esas experiencias.

En una conversación anterior con Apuntes y Viajes, Vásquez definía el restaurante como una suerte de “chiringuito mediterráneo” instalado sobre una casa porteña. Su imaginario gastronómico está relacionado con esa manera distendida de compartir una mesa: una jarra de sangría al centro, tortilla de patatas, jamón ibérico, tartar, pan con tomate y pequeños platos para probar entre varias personas. 

No parece casual que esa propuesta haya encontrado su espacio en el Cerro Alegre. Chile Travel identifica actualmente a los cerros Alegre y Concepción no solamente como lugares patrimoniales, sino también como barrios vinculados a la gastronomía, los espacios culturales y el turismo urbano. 

La historia del propio barrio también dialoga con ese concepto.

Cerro Alegre: un barrio construido por inmigrantes

Paseo Dimalow / Cerro Alegre

Los cerros Alegre y Concepción poseen una identidad estrechamente relacionada con las migraciones.

El Consejo de Monumentos Nacionales señala que ambos sectores fueron urbanizados y construidos en gran medida por inmigrantes ingleses y alemanes desde la primera mitad del siglo XIX. Esa influencia permanece hasta nuestros días en viviendas, jardines, corredores, balcones, vitrales, estructuras de madera y característicos revestimientos metálicos. 

Ese intercambio cultural es también una de las claves para comprender el reconocimiento internacional de Valparaíso.

La UNESCO destaca que el Área Histórica de la Ciudad Puerto constituye un testimonio excepcional de la temprana globalización asociada al comercio marítimo de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Cerro Alegre y Cerro Concepción forman parte del sitio inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial desde 2003. 

Por eso, cuando Vásquez habla de observar “el Chile de esa época” a través de la arquitectura y también de la gastronomía, su reflexión encuentra respaldo en la propia historia del barrio.

¿Cómo ha cambiado el Cerro Alegre?

Durante el podcast le preguntamos cómo observa el Cerro Alegre después de más de una década trabajando en el sector.

Su respuesta parte reconociendo dos golpes que marcaron profundamente a Valparaíso: el estallido social de 2019 y posteriormente la pandemia.

Sin embargo, su percepción actual es distinta.

“Mira que el Cerro Alegre vive una buena evolución”, sostiene.

Uno de los cambios que identifica es la modificación de los horarios y hábitos de quienes visitan el barrio. El cerro que durante muchos años estuvo estrechamente asociado a la bohemia nocturna está desarrollando, según observa, una identidad cada vez más diurna.

“Ahora la gente sale hasta más temprano, pero también hay más rollo de desayuno”, explica.

Su conclusión es sencilla: el Cerro Alegre “cogió un carácter más de mañana”.

La tendencia coincide con la oferta turística que hoy se promociona oficialmente para Valparaíso. Chile Travel mantiene a los cerros Alegre y Concepción entre los principales atractivos de la ciudad y destaca sus calles, casas, galerías, patrimonio y recorridos urbanos. 

“Vayan un domingo a las 11 de la mañana”

Cerro Alegre

Vásquez cuestiona además una imagen de Valparaíso que, a su juicio, muchas veces se construye exclusivamente desde los problemas nocturnos.

Su invitación es observar el mismo territorio en otro horario.

“Vayan un día domingo a las 11:00 de la mañana al Cerro Alegre o al Cerro Concepción”, propone, poniendo el acento en la cantidad de familias que recorren el sector.

Para el empresario, ese movimiento no surge espontáneamente. Detrás existiría un trabajo coordinado entre distintos actores del barrio.

Habla de vecinos, propietarios, locatarios y presencia policial como partes de un esfuerzo que, desde su perspectiva, está permitiendo que el cerro muestre “muchos mejores aires”.

Y hay otro elemento que considera fundamental: nuevamente existen empresarios dispuestos a invertir.

Nuevas inversiones y un Cerro Alegre que mira hacia adelante

Una de las ideas más interesantes de la conversación aparece precisamente cuando Vásquez deja de mirar solamente su restaurante y comienza a pensar en el barrio como un destino completo.

Su tesis es que los proyectos que están llegando pueden reforzar la posición del sector como uno de los principales polos turísticos del país.

Aunque en la entrevista se refiere al “Museo del Inmigrante” como parte de este proceso de renovación, es importante precisar que el nuevo Museo del Inmigrante se encuentra en el vecino Cerro Concepción, en el antiguo Colegio Alemán, en calle Concepción 499.

Y el proyecto ya es una realidad.

El museo abrió al público en agosto de 2025 y posee más de 5.000 metros cuadrados construidos, con alrededor de 1.850 metros cuadrados destinados a un recorrido inmersivo e interactivo. 

La iniciativa busca reconstruir la experiencia de las distintas comunidades inmigrantes que contribuyeron al desarrollo de Valparaíso mediante fotografías, objetos, sonidos, audiovisuales y recursos tecnológicos. La Municipalidad de Valparaíso lo ha descrito como un nuevo atractivo cultural, artístico e histórico para la ciudad. 

El proyecto forma parte de Destino Valparaíso, impulsado por la familia Dib a partir de la recuperación del antiguo Colegio Alemán. La PUCV destaca que la iniciativa busca poner en valor precisamente las migraciones que tuvieron un papel decisivo en la construcción del Valparaíso moderno. 

Se produce así un diálogo interesante: mientras el museo reconstruye la historia de quienes llegaron desde otras partes del mundo, a pocas cuadras restaurantes, hoteles y emprendimientos contemporáneos continúan incorporando influencias internacionales a la identidad porteña.

Arquitectura y gastronomía para comprender Valparaíso

Hay una frase de Roberto Vásquez que probablemente resume buena parte de esta conversación.

Cuando imagina a un padre llevando a su hijo al barrio, habla de la posibilidad de mostrarle “cómo era el Chile de esa época”, algo que, dice, todavía puede descubrirse tanto en la arquitectura como en la gastronomía.

No es una observación menor.

El patrimonio de Valparaíso no vive solamente dentro de museos o monumentos. También está en las formas de ocupar sus calles, en los ascensores, miradores y escaleras; en las antiguas casas transformadas en hoteles y restaurantes; y en una cultura gastronómica que durante generaciones incorporó ingredientes y costumbres traídos por inmigrantes y viajeros.

El Consejo de Monumentos Nacionales describe precisamente esa diversidad de escaleras, pasajes, plazas, miradores, ascensores y edificios como uno de los atributos esenciales del área histórica porteña. 

Un futuro construido entre todos

Vásquez utiliza reiteradamente una palabra durante la conversación: “mancomunado”.

Su visión sobre el futuro del Cerro Alegre no depende de un restaurante, un museo o una inversión determinada. Depende de la capacidad de quienes viven, trabajan, emprenden y visitan el sector para comprender que forman parte de un mismo destino.

“Todo este trabajo mancomunado está ayudando a que el cerro avance a pasos agigantados por un futuro”, señala.

Después de años especialmente difíciles para el turismo y la gastronomía porteña, esa mirada ofrece una perspectiva interesante.

El Cerro Alegre que describe Roberto Vásquez ya no es únicamente aquel barrio asociado a la noche y la bohemia. Es también el de los desayunos, las familias caminando un domingo por la mañana, las terrazas abiertas durante el día, los nuevos proyectos culturales y las inversiones que recuperan edificios históricos.

Quizás allí esté una de las claves para el futuro turístico de Valparaíso: conservar aquello que hace único al puerto, pero permitir al mismo tiempo que sus barrios continúen transformándose.

Porque Cerro Alegre y Cerro Concepción nunca fueron territorios inmóviles. Nacieron, precisamente, del encuentro entre personas llegadas desde distintos lugares del mundo.

Y más de un siglo después, entre arquitectura patrimonial, museos, restaurantes y nuevas generaciones recorriendo sus calles, esa historia todavía continúa escribiéndose.

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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