En las alturas del cerro Florida, a pocos pasos de la emblemática Sebastiana, existe un restaurante que ha logrado posicionarse como uno de los espacios gastronómicos más interesantes de Valparaíso. Se trata de La Caperucita y el Lobo, un proyecto de cocina de autor que mezcla identidad porteña, productos locales y una experiencia marcada por la creatividad culinaria y una de las vistas más reconocibles de la bahía.
La Caperucita y el Lobo


Ubicado en una antigua casona familiar cargada de historia, el restaurante funciona en la vivienda que perteneció a la abuela de una de sus dueñas. Ese detalle no es menor: el espacio conserva el aire íntimo y acogedor de las casas tradicionales de Valparaíso, con distintos niveles, rincones cálidos y terrazas que miran directamente hacia el puerto. Comer aquí no es solamente sentarse a la mesa; es vivir una experiencia profundamente ligada al espíritu del cerro Florida y al paisaje porteño.
El origen del proyecto nace de la dupla conformada por el chef Leonardo de la Iglesia, conocido como “el Lobo”, y Carolina Gatica, jefa de pastelería y “la Caperucita”. Ambos han construido una propuesta gastronómica que destaca por trabajar con productos frescos del territorio, especialmente pescados y mariscos, desarrollando una carta estacional que dialoga con la identidad local y la cocina contemporánea.
La calidad de su propuesta no ha pasado desapercibida. 50 Best Discovery incluyó al restaurante dentro de su prestigiosa selección internacional, reconocimiento que confirma el lugar que ocupa hoy dentro de la escena gastronómica chilena.
Una experiencia gastronómica inspirada en Valparaíso

La visita comenzó con una entrada que refleja muy bien la identidad del restaurante: unas croquetas de chupe de jaiba acompañadas con salsa de pimentón asado y alioli de chipotle. La preparación logra equilibrio entre cremosidad, intensidad y un toque ahumado que realza el sabor del marisco. La croqueta llega dorada y delicada, mientras las salsas aportan profundidad y carácter.

Luego llegó uno de los platos más destacados de la experiencia: congrio confitado sobre puré de arvejas y menta, acompañado de ensalada de jibia, choritos y kale frito. El pescado aparece perfectamente cocinado, suave y jugoso, mientras el puré entrega frescura y un contrapunto herbal muy interesante. La jibia y los choritos aportan textura y sabor marino, construyendo un plato que conecta directamente con la tradición costera de Valparaíso, pero desde una mirada contemporánea.
“Bosque”: un postre que mezcla técnica, creatividad y sorpresa

La experiencia culminó con “Bosque”, uno de esos postres que no pasan inadvertidos. La preparación combina brownie de chocolate y callampas, namelaka de chocolate de leche y Frangelico, compota de mora, barquillo de portobello, merenguitos de callampas y helado de aceto balsámico.
Más que un simple cierre dulce, el postre funciona como un ejercicio creativo donde los sabores terrosos, ácidos y chocolatosos dialogan constantemente. Las callampas aparecen integradas con sutileza, generando una propuesta original que sorprende sin perder equilibrio. Cada elemento tiene un propósito y aporta capas distintas de sabor y textura.
Un rincón imprescindible para quienes buscan alta cocina en Valparaíso


La Caperucita y el Lobo se ha convertido en uno de esos lugares que representan el nuevo momento gastronómico de Valparaíso: cocina de autor conectada con el territorio, respeto por el producto local y experiencias que van más allá de la comida.
La combinación entre la histórica casona, la vista panorámica hacia la bahía, la atención cercana y una carta que cambia según la temporada hacen que cada visita tenga algo distinto. Ya sea para una celebración especial, una cena romántica o simplemente para descubrir nuevos sabores en el puerto, este restaurante confirma por qué hoy es uno de los imperdibles de la gastronomía porteña.
📍 Ferrari 75, Cerro Florida, Valparaíso
📞 +56 32 3172798
