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Barrio Alfama en Lisboa: qué ver, historia y miradores imprescindibles

Alfama, el corazón histórico de Lisboa: castillo, fado y lugares que visitar y registrar a través de fotografías y videos

En lo alto de una colina que mira al río Tajo, Alfama se despliega como un laberinto de calles estrechas, escaleras empedradas y casas con ropa tendida en los balcones. Es el barrio más antiguo de Lisboa y también uno de los lugares donde la ciudad conserva mejor su identidad. Aquí, el tiempo parece avanzar a otro ritmo: entre guitarras de fado, miradores floridos y plazas donde la vida se observa sin prisa.

El nombre Alfama proviene del árabe al-hamma, que significa “baños” o “fuentes”, en referencia a los manantiales que brotaban bajo el suelo y abastecían a sus habitantes durante el dominio musulmán (711-1147). Ese pasado explica también el trazado irregular del barrio, formado hoy por las freguesias de São Miguel, Santo Estêvão y São Vicente de Fora.

Más elevado que la Baixa Pombalina y frente al Barrio Alto, Alfama sigue conservando un aire de antiguo barrio de pescadores. Perderse entre sus callejuelas, desde la colina hasta la orilla del Tajo, es una experiencia imprescindible para cualquier viajero.


Un castillo que domina la ciudad

Desde casi cualquier punto de Alfama se distingue la silueta del Castillo de San Jorge, una fortaleza cuya historia se remonta a siglos antes de nuestra era. Los visigodos levantaron una primera defensa en el siglo V, los árabes la ampliaron, y en el siglo XII el rey Alfonso Henriques la convirtió en residencia real.

Hoy el castillo puede recorrerse casi en su totalidad: sus once torres, la Torre de Ulises con su famosa cámara oscura, el museo arqueológico y los restos de una residencia morisca revelan las distintas capas históricas de Lisboa. Desde sus murallas se obtiene, además, una de las vistas más espectaculares de la ciudad, con el Tajo extendiéndose hasta el horizonte.


La catedral más antigua de Lisboa

A los pies del castillo se levanta la Catedral de Lisboa, también conocida como Sé de Lisboa. Es el templo religioso más importante y antiguo de la capital portuguesa, cuya construcción comenzó en 1148, poco después de la reconquista cristiana.

El edificio refleja la historia sísmica de la ciudad: su aspecto actual mezcla estilos románico, gótico y barroco. Destacan sus dos robustas torres, el claustro medieval y el Museo del Tesoro, donde se conservan reliquias de San Vicente, patrón de Lisboa.


Miradores que definen el paisaje

Uno de los grandes atractivos de Alfama es su red de miradores. Entre los más célebres se encuentran las Portas do Sol y el Mirador de Santa Luzia, desde donde se despliega una de las panorámicas más bellas de la ciudad.

Desde estos balcones naturales se observan los tejados rojizos del barrio, las iglesias de São Miguel y Santo Estêvão, el Panteón Nacional y el río Tajo serpenteando entre la luz atlántica. El mirador de Santa Luzia, además, está rodeado de jardines, pérgolas cubiertas de parras y azulejos históricos que narran episodios de la reconquista de Lisboa.


El fado: la voz del barrio

Al caer la tarde, Alfama revela otra de sus esencias: es la cuna del fado, esa música melancólica que expresa nostalgia, destino y saudade. En sus pequeñas casas de fado aún resuena esta tradición declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

La figura más emblemática del género es Amália Rodrigues, quien inmortalizó el fado “Alfama”, con letra del poeta Ary dos Santos y música de Alain Oulman.


Literatura y memoria en sus calles

Alfama también ha sido escenario literario. En la Rua da Saudade vivía el periodista Pereira, protagonista de la novela Sostiene Pereira, del escritor italiano Antonio Tabucchi. El autor dedicó incluso un capítulo entero a esta calle en su libro Viajes y otros viajes, reforzando la idea de Alfama como un espacio cargado de memoria y melancolía.


Un barrio para recorrer sin prisa

Recorrer Alfama no es una visita rápida: es una experiencia sensorial. Entre callejones medievales, miradores soleados y el sonido lejano de una guitarra portuguesa, el barrio invita a caminar sin rumbo durante horas.

Es, en definitiva, la Lisboa más auténtica: un lugar donde la historia, la música y la vida cotidiana conviven en cada rincón, recordando al viajero que las ciudades también tienen alma — y en Lisboa, esa alma se llama Alfama.

Por Hernán Castro Dávila

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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