Mi viaje comenzó el 28 de febrero, cuando el espíritu carioca ya se sentía en el Aeropuerto Internacional de Galeão. Todos estaban preparados para recibir el Carnaval de Río: maniquíes vestidos daban la bienvenida en la aduana, entusiastas disfrazados sorprendían en las ruas y artistas invitaban a los turistas a bailar en las playas.
El vibrante Carnaval de Río

El siguiente día fue el más esperado. Me adentraría más en la ciudad y sería parte de la fiesta local. Las primeras horas estuvieron destinadas a recorrer algunos puntos icónicos como el Cristo Redentor, Parque Lage y Jardín Botánico. Todo el paseo estuvo acompañado por los ritmos callejeros de los reyes de la samba, algo muy simbólico durante esos días.
Junto a las dos mexicanas y una colombiana que conocí esa misma mañana, dedicamos la tarde a prepararnos para la celebración. Cerca de las nueve de la noche, estábamos en el Sambódromo da Marquês de Sapucaí, el escenario donde ocurre la magia del Carnaval y se presenta el famoso desfile.
Cariocas en su máximo esplendor

Las escuelas de samba fueron las encargadas de mostrar la virtuosa energía de los brasileños y la belleza de sus trajes emblemáticos. El lugar estaba completamente lleno. En cada pasada se veían los grandiosos carros alegóricos, brillos que sobresalían de todos lados y llamativas plumas que destacaban de los atuendos.
Todos bailaban con mucha emoción, compás y rapidez, algo que sorprendió a los que observábamos el espectáculo. El bombo y la pandereta marcaban el ritmo sobre el cual se desenvolvía el ambiente. Los distintos sectores del Sambódromo estaban muy motivados. Se gritaba, aplaudía y pedía ver más, mientras nos movíamos con una caipirinha en mano.
Tanto en las calles como en el recinto, los cariocas usaban prendas más expuestas y reveladoras, algo poco común en otras sociedades. El impacto cultural estaba presente y era evidente en todo momento.
Una cultura potente

Disfrutamos del desfile quizás unas cinco horas, aunque la fiesta continuaba en los barrios con los Blocos de Rua. Llegué a mi Airbnb como a las cuatro de la mañana, con el corazón alegre y una experiencia inolvidable más. Los días siguientes visité otros puntos turísticos mientras seguían estas celebraciones.
El Carnaval de Río de Janeiro refleja la fuerza cultural que distingue a Brasil, con ritmos envolventes, atuendos sorprendentes y escenarios colectivos llenos de vida.
Tips prácticos para viajeros

- Al ser un evento de alta demanda, es ideal comprar las entradas con anticipación a través de la página oficial. Optar por los sectores impares del Sambódromo, porque son más seguros al momento de ingresar.
- Es importante tener precaución al utilizar el metrô en horarios nocturnos, pues puede colapsar por el gran flujo de personas.
- Durante estas fechas es habitual consumir alcohol en la vía pública (mientras sea en las áreas de festejo). Sin embargo, siempre es recomendable estar atentos al entorno.
