Lo primero que hicimos fue subirnos a un bus y dirigirnos al ascensor El Peral, que se encuentra en la Plaza Sotomayor. Una vez que llegamos a la plaza, caminamos hacia el ascensor para subir al Cerro Alegre, donde se encuentra el Museo Baburizza. Al llegar, vimos a una persona que tenía instrumentos musicales; nos los mostró y también tocó algunos de ellos, todo esto ocurrió fuera del museo.
Un recorrido por el Museo Baburizza

Luego entramos al museo y vimos un palacio enorme e increíblemente grande. Después de admirarlo desde afuera por un rato, nos recibió una persona llamada Cristian, quien fue muy amable y nos dejó entrar. Una vez dentro, nos dimos cuenta de lo hermoso y grande que era. Cristian nos explicó todo sobre el museo y también nos contó las historias y el significado de algunos cuadros. Había un cuadro que me sorprendió mucho: era de dos niñas, y si las mirabas a los ojos y te movías sin perderles la mirada, parecía que te seguían con la vista, pero solo dentro de la sala, no en todo el palacio.
Después subimos al segundo piso, donde también había cuadros. En una parte había un ventanal grande con una excelente vista. Más tarde, cruzamos un puente de cristal que el dueño del palacio construyó para sus sobrinos, ya que vivía con ellos. Luego pasamos por la parte donde vivían los sobrinos del dueño y nos mostraron todo lo que había allí, incluyendo más cuadros y otras cosas. Finalmente, llegamos a la última parte del palacio, nos despedimos del joven llamado Cristian, quien fue muy amable, y tomamos el ascensor El Peral para regresar a la escuela.
Lo que más me gustó del Museo Baburizza
Lo que más me gustó fue lo grande que era el museo, ya que tenía tres pisos. Lo único malo es que no pudimos subir al tercer piso, pero aun así, fue lo que más me gustó del Museo Baburizza.
Por Joaquín Marchant
Integrante del Taller de Periodismo de la Escuela Sagrada Familia de Nazaret
