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Parque Bicentenario de Vitacura: donde el medioambiente y la recreación se toman de la mano

Parque Bicentenario de Vitacura: En una superficie de 27 hectáreas, el parque ofrece –gratis– lagunas donde pasean las aves libremente, más de 1.300 especies arbóreas nativas, amplias explanadas de esparcimiento y espacios de exposición de arte al aire libre.

Todas las ciudades necesitan pulmones verdes, especialmente aquellas como Santiago, donde la contaminación ambiental no solo es parte del paisaje, sino, también, un agente permanente y eterno de diversos daños a la salud. Por eso son tan bienvenidos los parques urbanos como el Parque Bicentenario de Vitacura; espacios abiertos, libres y democráticos que permiten el encuentro de la familia, la recreación y el desarrollo de la tan necesaria actividad física. 

Santiago podrá tener muchas cosas, pero un aspecto en el que parece dar lecciones es precisamente en la implementación de estos parques. En vez de desparecer, siguen apareciendo más y más y hoy están presentes en muchas de sus comunas y algunos atraviesan varias de ellas, dando muestras de un trabajo colaborativo entre los alcaldes y concejos municipales que es digno de aplaudir. ¡Qué lindo sería un par de ellos en Valpo!

La gente parece quererlos y los entiende como espacios de todos y para todos. Por eso, en general, están limpios, aseados, con sus prados, lagunas y animales bien cuidados. Esta vez, ¡aplausos!

Parque Bicentenario de Vitacura

Uno de los parques más grandes de la región Metropolitana es el Parque Bicentenario de Vitacura, diseñado por el arquitecto Teodoro Fernández y cuya primera etapa fue entregada en 2007 y la segunda a fines de 2011. Es una verdadera joya que cuenta con todas las comodidades, varios foodtrack, baños públicos impecables y buena conectividad.

Ubicado a un costado del río Mapocho, entre el nudo vial Pérez Zujovic y la calle Isabel Montt, aparte de estar siempre impeque, reúne en un mismo lugar espacios para la recreación con juegos infantiles; senderos para pasear en bici; una laguna donde viven felices, cisnes de cuello negro, taguas, garzas, flamencos y cientos de peces koi y otra donde crecen nenúfares, equisetum y varias especies vegetales acuáticas más; grandes explanadas de verde pastito para jugar a la pelota, correr, tirarse a dormir la siesta, pasear al perro y últimamente, son excelentes espacios para celebrar los cumpleaños infantiles, algo que se ha puesto muy de moda en la capital del Reyno. Ojo que, para hacerlo, debes contar con autorización municipal.

Su superficie es de 27 hectáreas y tiene poco más de 4 mil árboles (de unas 1.300 especies nativas) que son los encargados de oxigenar el ambiente y entregar sombra en el verano. En total, 314.314 metros cuadrados de área verde a disposición.

Sendero de las Esculturas

Si logras recorrer el parque completo (hazlo en bici y tómate tu tiempo) también podrás encontrarte con el Sendero de las Esculturas, un verdadero museo al aire libre que contiene obras de artistas nacionales, como Cristina Pizarro, Javier Arentsen, Lucía Waise, María Angélica Echavarri, Alicia Larraín y Sergio Castillo. Otro de sus atractivos es el Oratorio de la Virgen del Parque. Más allá de tus creencias, es un lugar que vale la pena visitar, por su belleza arquitectónica en perfecta armonía con el entorno natural, obra del arquitecto Gonzalo Mardones.

Área Recreativa Canina

Otra iniciativa destacable del parque son sus anfitriones, que son 24 vecinos de Vitacura, mayores de 60 años que siguen aportando con trabajo a la comunidad. Ellos están encargados de difundir las normas del parque; informar sobre arquitectura, flora, fauna, esculturas y demases del recinto; reciben y guían las visitas programadas y promueven la adopción de perros abandonados en el parque, entre otras tareas que realizan. Y a propósito de perritos, ellos también tienen un lugar especial llamado “Área Recreativa Canina”, donde pueden vivir su vida-de-perros con juegos, plataformas y todas las comodidades para que lo pasen ‘tupendo (¡aplausos x2!).

Por supuesto, en el parque se sugiere no fumar y está prohibido hacer fuego, dañar los árboles, cortar las flores, dar a las aves alimentos no autorizados (hay dispensadores que por $200 te entregan un puñado de la comida adecuada para ellas y sabrosísima) y bueno, dejar la basura tirada por ahí. Ah! Y un detalle no menor: es gratis. Cuando puedas, anda a darte una vuelta. Vale la pena.

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