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Museo del Automóvil: La historia contada por joyas automotrices

El Museo del Automóvil de Santa Cruz te hará recordar pasajes importantes de tu pasado; sean políticos, cinematográficos, deportivos o familiares.

El Museo del Automóvil se encuentra en la comuna de Santa Cruz, ubicada a 181 km. al suroeste de Santiago y a 224 km. de Valparaíso (unas 3 horas de viaje a velocidad responsable). Santa Cruz es el paraíso de los viñateros y de los amantes de los tintos. Sus viñedos son la principal fuente de ingresos de la ciudad y es por eso que, en cada esquina, en cada fundo, en cada parcela, en cada feria, es posible degustar de las más nobles cepas que te hacen pensar en qué estuviste cuando probaste los guateros espaciales o los chimbombos en tus años de universidad.

Su hermosa arquitectura es también parte de un paisaje con olor a hojas verdes, frutales y buenos restaurantes que se han abierto un merecido espacio en los paladares gourmet de propios y ajenos. Este pequeño paraíso colonial –en la autodenominada «capital huasa de Chile»– es parada obligada para quienes toman ruta al sur, especialmente en época de vacaciones, lo que ha incentivado el desarrollo del llamado «turismo patrimonial», caracterizado por diversos museos (todos, propiedad de Mr. Cardoen) que rescatan las tradiciones del campo chileno y de la historia reciente del país. El museo de Colchagua, por cierto, amerita una historia aparte en este blog.

El Museo del Automóvil

Entre tanto tinto y tanto campo, sin embargo, asoma una rareza que vale la pena visitar: el Museo del Automóvil. Un hermoso espacio que no dejará indiferente, incluso, a quienes no tienen (tenemos) la más mínima idea de tuercas, bujías o frenos ABS. Ubicado en la localidad de Lolol, a unos 20 minutos de Santa Cruz, el museo conserva en perfecto estado más de 100 rodados, entre automóviles, motocicletas, carros de bomberos y otros medios de transporte, perfectamente organizados en un galpón de 2 mil metros cuadrados especialmente acondicionados. Si decidiste visitarlo, considera, además del tiempo de viaje, unos 90 minutos para recorrer, mirar y fotografiar maravillosas piezas de la historia automovilística del mundo.

El museo fue inaugurado el año 2012 y exhibe la evolución tecnológica de la industria automotriz, desde fines del siglo XIX, combinando automóviles, camiones, motos, motonetas, microbuses, 4×4 y otras naves de los años 20, 30, 40 y 50 hasta ejemplares clásicos y deportivos de los 80.

La visita no es gratis, por cierto. La entrada tiene un valor general de 12 mil pesos, que puedes adquirir a través de la página rutamuseoscolchagua.cl, pero de que vale la pena, vale la pena. Es que estar a menos de dos metros de distancia del mismísimo DeLorean DMC-12 (o-ri-ginal!!) que hizo viajara en el tiempo a Marty McFly (MJ Fox) y al Dr. Brown (Christopher Lloyd) en Volver al Futuro es una experiencia indescriptible para los +40. Lo mismo pasa con uno de los Mercedes Benz S500 sedán de lujo, blindado, que ocupaba Pinochet (el de «la virgencita» de El Melocotón, se lo quedó Javier Margas). No es una joya, pero estar al lado del auto del dictador, te para los pelos. En serio.

El auto más antiguo de Chile

La gracia de esta colección es que tiene varios #1. Por ejemplo, está el auto más antiguo de América, un Everett de 1890, restaurado íntegramente con piezas originales. También podrás ver en formato original el auto más antiguo y mejor conservado en Chile: un Paige de 1913 que nunca ha sido intervenido. ¿Piezas históricas? Varias. Entre ellas destacan un Ford T del año 1927 que se encuentra en perfecto estado; un Dupressoir de 1903 de origen francés; también una limusina Packard de 1946 que le sirvió a Perón para pasearse por las calles de Santiago a principios del siglo 20 o un descapotable Austin Prince que usó la Reina Isabel cuando visitó Chile junto al monigote del príncipe Felipe, en 1968. También hay un par de autos que se usaron durante la II Guerra Mundial (incluso hay vehículos que manejaron los nazis), así como también modelos originales de los primeros VW Beetle, es decir, Escarabajos.

¿Otro? El auto de Eliseo Salazar cuando obtuvo su primer triunfo en la serie Indy Car en 1997. No está el F1 que usó en el Gran Premio de Alemania de 1982, cuando el gigante Nelson Piquet lo agarró a charchazos por sacarlo de carrera…

Un espacio para las motos

Los motoqueros también tienen su espacio en el museo. Un ala especial, en el primer piso, denominada «el living del Chaleco», recorre el camino completo de «Chaleco» López hasta llegar al Dakar. Las motos KTM abolladas, sucias y bien carreteadas, dan cuenta de un trabajo intenso, duro, arriesgado y bien achorado. Bien por Chaleco. El segundo piso, también destinado a las motos, recoge una gran colección de dos ruedas, propiedad del incombustible Coco Legrand. Probablemente, sus piezas más conocidas sean las sospechosas de siempre. Esas que lo acompañaron en su último Festival de Viña: la Gladys Marín, la Cechi Bolocco, la Pamela Díaz y la Raquel Argandoña, hechas por encargo exclusivo a modo de Chopper. No es lo único: hay Panther, LILAC, Triumph, Simson, Honda y varias más que integran su alucinante colección personal, desde la década de 1960 en adelante y que dejó en comodato en Santa Cruz luego de un accidente.

Sean las tuercas tu pasión o no, será una visita que no te dejará indiferente, porque más de algún recuerdo te traerán estas muy bien conservadas piezas de colección. Tal vez el primer auto familiar; o un modelo en el que aprendiste a manejar; o el auto que tenía el abuelo… El Museo del Automóvil atiende de martes a domingo, entre las 10 y las 18:30 horas, previa reserva.

Una respuesta a «Museo del Automóvil: La historia contada por joyas automotrices»

EXCELENTE, LA CRONICA SOBRE EL MUSEO DEL AUTOMOVIL. También en Santa Cruz existen otras iniciativas turísticas, de las cuales los porteños podrían sacar lecciones para conncretar las buenas intenciones de transformar Valparaíso en un centro turístico marítmo, por ejemplo decidir la construcción de un acuario de gran nivel, montar un museo del mar, que considere la industria pesquera, comercio marítimo y actividades conexas, constituirse en un centro de la cocina de productos del mar, abrir la costanera desde caleta portales hasta bellavista y otras iniciativas que requieren decisiones.visionarias. Proyectos similares fueron desarrrolados en Barcelona, con enorme éxito social y económico, porque recuperó el paisaje costero para los ciudadanos y gestores turísticos. La materializacíon de estas ideas, en el caso de Valparaíso, mejorará la calidad de vida de sus habitantes creando un espacio alaire libre, atraerá inversionistas de tamaño mediano y podrá empleo directo e indirecto y que, de paso, asegurará conservar el título de «ciudad patrimonial ………………. ..

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