En Santiago de Chile no debe existir un lugar más tranquilo y apacible que el Templo Bahá’í. Su entorno, senderos, miradores, piletas, asientos… todo está pensado para que cada espacio no pierda la armonía y mantengas una conexión única con la naturaleza, el silencio, la reflexión y la tranquilidad.
Templo Bahá’í de Sudamérica

En la comuna de Peñalolén, montado sobre la ladera de un cerro, se encuentra el Templo Bahá’í de Sudamérica, una hermosa construcción que fue inaugurada en 2016. Y aunque desde las alturas veas muy muy cerquita el mundanal ruido, el aire que se respira es purísimo y las bocinas de la-gran-capital son reemplazadas por el canto de los pájaros, las hojas que mueve el viento, el croar de las ranas y el grillar de los ídem.
En qué consiste la fe Bahá’í

Definir la fe Bahá’í es bien difícil, pero en términos generales, fomenta “la unidad de la humanidad y la ausencia de prejuicios, la nobleza inherente del ser humano, la igualdad fundamental entre mujeres y hombres, la armonía entre religión y ciencia, la revelación progresiva de la verdad religiosa, el desarrollo de las cualidades espirituales, el servicio desinteresado a los demás”, como ellos mismos declaran en su página web.
Esta fe se originó a mediados del siglo XIX en Persia (lo que hoy conocemos como Irán) con la misión confiada por Dios a dos mensajeros divinos: el Báb y Bahá’u’lláh, con un mandato que en términos simples, plantea la unidad de las religiones y de la humanidad como fundamento para un proceso que lleve a la unidad mundial y al reconocimiento de que la religión es una sola. A lo menos, suena lindo….
Un espacio abierto a la comunidad

Pero más allá de los interesantes y siempre necesarios datos históricos, lo que importa, en este caso, es que el templo es un espacio abierto a todos; es decir, no importa la fe que practiques ni tus creencias (también puedes no creer en nada y serás bienvenid@, mientras mantengas siempre una actitud respetuosa).
Como experiencia, encontrarás amplias áreas verdes con flora endémica que acompañará el recorrido que elijas hacer. Puedes entrar directo al templo por una escalera decente (en cuanto a número de escalones; nada supera a la porteña “Escalera de la Muerte”), o bien caminar varios metros por un hermoso sendero rodeado de plantitas, arbustos, árboles y muchos ejemplares animales también, desde la culebra chilena, pasando por liebres, conejos y muchos muchos bichos alados.
Templos en el mundo

De este tipo de templos, solo hay 8 en el mundo: junto al de Santiago de Chile (único de Latinoamérica), hay otros en India, Alemania, Uganda, Samoa, Panamá, Australia y Estados Unidos. Su construcción comenzó en 2010, y recién 6 años después abrió sus puertas a los visitantes. Con una altura de 30 metros por 30 de diámetro, y una capacidad para 600 personas, es obra de la oficina Hariri Pontarini Architects, de Canadá (específicamente del arquitecto Siamak Hariri), mientras que el responsable del paisajismo fue el chileno Juan Grimm.
El templo de Santiago

En detalle, el edificio tiene una estructura luminosa con nueve alas de vidrio fundido, que forman una estrella de nueve puntas, que es el símbolo de la Fe bahá’í. El 9 representa la unidad y la perfección. Si te fijas, el edificio es como una flor y cada ala parece un pétalo que está sostenido por una suerte de tallo de acero. La capa interna es de mármol translúcido, lo que permite que, tanto de día como de noche, la luz sea fundamental para entregar calidez al ambiente de recogimiento. Como dato: cada pieza es única. Mil 580 piezas de mármol plano y 780 piezas curvas dan vida a la estructura.
En el cénit de la cúpula, hay un símbolo caligráfico en árabe que dice: “¡Oh Tú, Gloria de las Glorias”.
La entrada al Templo es gratuita y no hay que agendar la visita, pero si vas en grupo o a algún evento especial, es bueno contactarlos a través de su página web https://bahai.cl/. El ingreso es por Diagonal Las Torres #2000, Peñalolén. No están permitidas las mascotas, ni hacer fotografías dentro del templo.
