Vacaciones en Pucura

Llegamos a Pucura tras un largo día de viaje desde Melosilla. En casa nos esperaban mi tío Pedro, mis primos -Pedro, Rodrigo, Alejandra y María Paulina-, Esteban -esposo de Alejandra- y Santiaguito, su hijo. La mesa estaba puesta para la once y era generosa en comida y cariño. Sólo faltaba mi tía Paulina para que el cuadro de rostros fuera el mismo de las vacaciones de mi infancia, cuando partíamos a Punta de Tralca a principios de los años 90.

A la mañana siguiente la luz del sol apenas atravesaba las nubes y llegaba hasta la ventana de nuestra habitación, a eso de las siete de la mañana.

Somnolientos, nos vestimos con ropa deportiva y salimos a descubrir el entorno con un trote matutino desde Pucura hacia Coñaripe, bordeando el lago Calafquén. En la travesía participamos Esteban, Macarena y yo.

Pucura, Chile
Pucura
Pucura, Chile
Pucura
Pucura, Chile
Lago Calafquén

El camino estaba rodeado de álamos, plantaciones de trigo y algunos campings. A la media hora de trote, nos devolvimos hacia el punto de partida y nos zambullimos en el lago.

El frío del agua dulce terminó de despertarnos. Estábamos en la orilla de un enorme lago al sur de Chile, rodeados de vegetación abundante y gran cantidad de cerros. A lo lejos, el volcán Villarrica permanecía oculto tras las nubes.

Regresamos caminando a la cabaña. El pan amasado, el queso y la leche descansaban sobre la mesa. Todo estaba listo para el desayuno. Mi tía Paulina estaba presente en la suma de todos nuestros corazones, en algunos de nuestros gestos y en la hermosa tradición de compartir nuestras vacaciones.

5 de mayo del 2013

 

Escrito por

El amor por los viajes, la escritura, la fotografía y la comunicación me ha impulsado a forjar mi propio camino dentro del periodismo. Creo en nuestra capacidad de expresión como ciudadanos del siglo XXI. Yo la practico desde mi blog, las redes sociales y la educación. Si queremos que este mundo cambie, debemos comenzar por nosotros mismos.

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